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- Con la neurociencia desentrañan la complejidad del funcionamiento cerebral
Ciudad de México, 20 de septiembre 2016.- (aguzados.com).- El estudio de las neurociencias ha sido determinante para comprender aspectos del comportamiento humano distintos a los que la propia psiquiatría y psicología han logrado analizar.
Lo anterior se debe a que la neurociencia desentraña la complejidad del funcionamiento e interrelación de los diferentes tipos de neuronas (principales células del sistema nervioso) localizadas en el encéfalo, pero desde el punto de vista biológico, explicó la psiquiatra Maritza Martínez Vera, socia de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, A.C. y egresada del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Según la especialista, errónea y popularmente al encéfalo se le conoce e identifica más como cerebro, por ser el cerebro el órgano más grande de las partes internas que constituyen el encéfalo, mismo que a su vez se encuentra protegido por tres membranas (las meninges) y por el cráneo. Analizar el sistema nervioso, su respuesta ante estímulos exteriores y la conducta que de ello se deriva, a través de la neurociencia, ha dado pie a un mayor y mejor entendimiento del encéfalo humano en su conjunto, como el proceso de aprendizaje o la interacción del hombre con el entorno.
Si bien el cerebro, como componente mayúsculo del resto de órganos que conforman el encéfalo, alberga la mayoría de las funciones cognitivas o intelectuales como la razón, memoria, voluntad y pensamiento; el cerebelo, médula espinal, hipófisis, hipotálamo, tálamo, bulbo raquídeo y demás elementos integradores del encéfalo también rigen otras facultades como el movimiento, sueño, hambre, sed o las emociones: alegría, amor, miedo, tristeza, odio, ira, comentó la especialista certificada por el Consejo Mexicano de Psiquiatría, Maritza Martínez Vera.
Teniendo en cuenta lo anterior, durante su visita a México, el doctor en ciencias de la computación Pradeep Kumar Atrey expuso un resumen de la investigación que, durante 14 años, ha realizado en el campo de la neurociencia. En la presentación que A. K. Pradeep mostró en la Aldea Digital y que fue una de las cinco conferencias de mayor acogimiento de las casi 100 que se realizaron, el investigador manifestó que aunque cada persona viste diferente, piensa diferente o habla diferente, al cerebro humano para entenderlo mejor —aun cuando biológicamente es idéntico y funciona de la misma manera en las cabezas humanas de todo el orbe—, es preciso distinguirlo bajo características como el sexo o la edad.
Ante un auditorio de cientos de personas interesadas en el tema que se congregaron en el Zócalo de la Ciudad de México para escucharlo, A. K. Pradeep dio a conocer la clasificación que él ha hecho y estudiado del cerebro, separándolo en cerebros masculinos, femeninos, adolescentes, de 40 a 50 años, de adultos mayores y de bebés. Igualmente, informó algunos de los resultados que el elemental órgano presenta tras regirse por experiencias que los individuos tienen con el ambiente que les rodea. Por ejemplo, la publicidad, los empaques y las marcas, la música, el lujo, los videos culturales, entre otros, peculiaridades que Pradeep definió como las que “hacen agua la boca”.
El cerebro entre los 40 y 50 años
A los 40 años, afirmó el conferencista, la cantidad de serotonina en el organismo disminuye, lo que lleva a padecer, entre los 40 y 50 años, un sentimiento emocional de vacío interior.
“Aunque las relaciones familiares y amorosas, el lugar donde se habita e incluso el trabajo sean enteramente satisfactorios, ya no se percibe así. Una solución rápida es dar o recibir un abrazo porque esta acción incrementa el nivel de serotonina en el cerebro. A la gente le gusta tener perros o gatos por la posibilidad de abrazarlos. Otra forma es pensar en algo que nos haga sentir agradecidos con la vida. Asimismo, las vivencias espirituales contribuyen a elevar nuestra serotonina”, recomendó A. K. Atrey.
La serotonina es una sustancia de origen químico producida por el triptófano, aminoácido que contienen cereales como el amaranto, trigo, arroz, centeno, avena o cebada, así como las fresas, uvas, espinacas, calabazas, nueces, almendras, semillas de girasol, lentejas, plátano, mango, aguacate, apio, pepino, chayote, ajo, tamarindo, papaya, naranja, manzana, zanahoria, coliflor, col, cebolla, berenjena, frutos secos, tomates, espárragos, cacahuates, garbanzos, piñones, lácteos, ajonjolí, huevo, pescado, pollo, pavo, entre otros alimentos. Una de las funciones de este neurotransmisor es mantener el estado de ánimo en buenas condiciones, es decir equilibrado.
A. K. Pradeep agregó que en esta misma década de los 40 a 50 años, un bajo nivel de dopamina, otro neurotransmisor del cerebro, afecta la capacidad de sentir emoción. “Vivenciar o adquirir algo nuevo todos los días mejora la actitud. Una vez que se cumplen 50 años, los desajustes por la carencia tanto de serotonina como de dopamina desaparecen. Sin embargo, en el lapso de esos 10 años, la vida puede transformarse en un desastre”.
La dopamina, por su parte, se genera a partir de tirosina, otro aminoácido contenido en prácticamente los mismos alimentos que tienen triptófano. Niveles adecuados de dopamina se relacionan con energía mental, buena memoria, atención, aprendizaje, control de impulsos, movimiento, humor y sueño, puntualizó la psiquiatra Martínez Vera.
El cerebro adolescente
Otro de los temas abordados por A. K. Pradeep fue la explicación de que biológicamente los adolescentes están impedidos para utilizar el razonamiento. “En esta etapa de la vida el cerebro no se desarrolla uniformemente. La parte emocional o emotiva se completa, pero la razón aún no, de ahí la imposibilidad de razonar con un adolescente, por lo que a ellos solo es posible llegarles por medio de las emociones”.
Algunas de las características que distinguen el comportamiento de los adolescentes son por ejemplo, su interés por pertenecer a un grupo. El que prefieran estar con sus amigos no se debe a un acto de rebeldía, simplemente es algo muy poderoso para ellos porque es bajo ese contexto que durante ese periodo de tiempo sienten seguridad. Es entre los 20 y 25 años cuando se ocuparán de forjarse una identidad propia.
“La música que escuchamos entre los 15 y 22 años, el cerebro la piensa como la mejor. Aun cuando los adolescentes se inclinan por tener emociones breves, buscan probar de todo porque no consideran que algo les pueda pasar y están ciertos de que les falta mucho por vivir. Sin embargo, ansían desenvolverse lo más rápidamente posible en todos aspectos. La primera vez de cualquier acontecimiento lo conservan para siempre en su memoria debido a que experimentan muy intensa y significativamente su primer abrazo, su primer beso, su primera pareja, su primer viaje, etcétera”, afirmó el experto.
Diferencias entre cerebro femenino y masculino
A decir de A. K. Pradeep, la memoria emotiva o emocional del cerebro femenino es mayor a la de los hombres. “De algún encuentro o reunión, los varones tal vez recuerden si hubo alcohol por ejemplo, pero son incapaces de guardar en su memoria los detalles. En cambio, las mujeres suelen ser más precisas con relación a las particularidades del lugar, el atardecer, la música de fondo, etcétera”.
Durante una conversación, a las mujeres debe hablárseles sobre la emoción del contexto y no únicamente relatarles los hechos per se, dado que al exponerles estos de manera simple, no se logrará que se interesen en la conversación, como tampoco se mostrarán interesadas en nadie que no las mire porque el contacto visual es de igual modo fundamental para ellas, indicó el ponente.
“Una mujer utiliza cerca de 20 mil palabras diariamente, el hombre solo siete mil. Ellos han dejado de leer hace mucho tiempo y prefieren las imágenes por sobre las palabras, así como los espacios físicos. Las mujeres siguen amando las palabras y leen todo. Después de una embolia por ejemplo, ellas recuperan el lenguaje más rápido que los hombres porque sus habilidades lingüísticas están mayormente diseminadas en el cerebro, en tanto, en los cerebros de ellos, solo se concentran en ciertas áreas”.
Por lo anterior, de acuerdo con los estudios de A. K. Pradeep, “el cerebro masculino prefiere un lenguaje directo y recibir instrucciones precisas. ‘Toma eso, mueve eso, vamos a tal lado…’ Mientras que ellas aprecian más las preguntas y la inclusión: ‘¿Y si hacemos esto? ¿Por qué no mejor lo ponemos allá?’ Aunque el sentido sea el mismo, a la mujer se le deben plantear las cosas como pregunta mas no imperativamente. En ellas la forma cambia el fondo y agradecen el lenguaje colaborativo porque repelen las órdenes”, aseguró.
Que las neuronas de las mujeres sean más grandes de tamaño que las de los hombres, tiene grandes implicaciones. El encéfalo femenino reacciona mucho mejor a la interacción social, el masculino, no. Los caballeros son mucho menos propensos a preocuparse, responden a sus emociones usando la lógica, la mujer no, y evolutivamente ella está preparada para realizar múltiples tareas al mismo tiempo, de lo cual son incapaces los hombres, dijo el doctor en ciencias Pradeep Kumar Atrey.
Un detalle que adicionó respecto a los cerebros de adultos mayores es que se distraen con facilidad, hacen caso omiso de mensajes negativos y reaccionan enérgica y animosamente a la música de sus primeros años.
Experiencias que 'hacen agua la boca' y el concepto de lujo
Para lograr que alguien quiera comerse algo, señaló A. K. Pradeep, lo más útil es anunciarlo porque eso invita a que el cerebro lo desee. El aroma igualmente es básico, existe una parte en el cerebro donde residen el olor y sabor que después se mezclan. “Cuando no se tiene buen olfato, los platillos no se antojan. Cualquier tipo de alcohol, antes de tomarlo, se huele y eso hace una gran diferencia”.
Asimismo, ver los alimentos mientras se preparan hace que el cerebro quiera consumirlos, de ahí el éxito de las cafeterías modernas, en las que el consumidor paga por la experiencia de observar cómo su pedido se hace en el momento. A partir de imágenes, de mostrar frescura y visualizar el proceso de elaboración, el cerebro disfruta y saborea lo comestible. Utensilios de madera, piedra o cerámica son mejor admitidos por el cerebro cuando de comer se trata, aseveró el investigador.
Ahora bien, ¿cuándo el cerebro considera que algo es lujoso? Pradeep sostiene que un objeto representa mayor ostentación entre más pequeño y sofisticado sea. Sin embargo, para el cerebro, la altura y el peso también simbolizan lujo. Las piezas artesanales, lo que se hace a mano y aquello que implica más tiempo para producirse, significa calidad y magnificencia.
Por otra parte, la rareza, que haya pocas cosas iguales de algo, denota categoría. El color, cuando algo es negro con dorado o plateado, se aprecia elegante. Lo que tiene listones igual, por eso los regalos llevan moño.
El cerebro y la publicidad
Finalmente, el doctor A. K. Pradeep sugirió que en el ámbito publicitario no es conveniente mostrar a mujeres solas, porque eso no genera impacto. Un anuncio tampoco debe mostrar a más de tres personajes; en materia de publicidad, el cerebro humano no conecta con demasiados personajes. Lo que sí funciona muy bien es hacer explícito el contacto con seres humanos o animales y otorgar al espectador una experiencia agradable y lo más cercana posible al producto.
“De igual modo, el cerebro reacciona muy bien a la música, los primeros cinco segundos de un mensaje son cruciales. No se tiene tiempo para contar toda una historia, así que la música debe hacer que todo suceda. Las imágenes en cámara lenta son una herramienta poderosa porque biológicamente el cerebro está programado para contemplar y apreciar imágenes en cámara lenta. Cuando se predice algo que resulta cierto, el cerebro produce dopamina. Por lo tanto, existe una recompensa y la cámara lenta favorece las predicciones”.
Para concluir, Pradeep recomendó evitar el uso de maniquíes sin cabeza, piernas o brazos, porque el cerebro reacciona negativamente a partes mutiladas: “Figuras así, en lugar de atraer, alejan. En las tiendas se debe considerar la instalación de un televisor, pues resulta ideal para los acompañantes. Cuando los hombres ven programas, deportes o alguna serie donde se escenifican triunfos, automáticamente experimentan euforia, y una vez que la mujer le pregunte cuál vestido, blusa o par de zapatos llevar, el cerebro masculino sin pensarlo mucho responderá: llévate todo”.
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- Carlos Lozano de la Torre y Enrique Cabrero Mendoza encabezaron la inauguración de la XXIII Semana Nacional de Ciencia y Tecnología
- Anunciaron la inversión de 74 mdp para la construcción del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica de Aguascalientes
- Se inauguró el Laboratorio de Radiometría y Fotometría para la industria automotriz y autopartes, en el que se aplicó una inversión de 19 mdp
- En comparación con el sexenio anterior, se ha incrementado en más de un 300 por ciento, los recursos destinados al FOMIX
Aguascalientes, Ags, 19 de septiembre 2016.- (aguzados.com).- En el marco de la Inauguración de la XXIII Semana Nacional de Ciencia y Tecnología y de la II Feria Nacional de Ciencias e Ingenierías, el gobernador Carlos Lozano de la Torre y el director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), Enrique Cabrero Mendoza, anunciaron la inversión conjunta de 74 millones de pesos para la creación del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica para el Sector Automotriz, CITTAA.
“Con el respaldo del gobierno federal y el CONACYT entregaremos un estado con empresas líderes en competitividad global, que están bien respaldadas por investigaciones científicas rigurosas y servicios tecnológicos de primer mundo, para que por muchos años más, Aguascalientes pueda seguir avanzando con confianza hacia el futuro, por las vías de la sociedad del conocimiento, la coordinación y la unidad institucional”, afirmó Lozano de la Torre.
Manifestó que del 2011 al día de hoy, el CONACYT, el Fondo Mixto y el Gobierno del Estado han invertido 384 millones de pesos en el desarrollo de proyectos de alto valor tecnológico, científico y social; lo que significa que, en comparación con el sexenio anterior, se ha incrementado en más de un 300 por ciento los recursos destinados al FOMIX.
Por su parte el director de CONACYT, Enrique Cabrero Mendoza, reconoció la labor emprendida durante esta administración en favor de la economía del conocimiento y resaltó que Aguascalientes se destaca como un enclave con fuerte vinculación con los sectores productivo y académico que impulsa cada día nuevos e innovadores proyectos.
“Aguascalientes ha sido pieza fundamental en mostrar cómo podemos generar un ecosistema que apuntala las capacidades productivas del estado al consolidar vocaciones científicas y tecnológicas para construir una sociedad del conocimiento”, aseveró Cabrero Mendoza.
Aseguró que proyectos como este con la asociación de 12 centros públicos de innovación del CONACYT es algo inédito, con lo que se reafirma que Aguascalientes sigue generando las condiciones que permiten la generación de inteligencia en este sector y desarrollo de nueva tecnología que coloque a México como un país indispensable en el sector.
En el marco de esta gira de trabajo las autoridades también realizaron la supervisión y avances de la construcción del Laboratorio de Alta Especialidad en Ingeniería Estadística para el desarrollo e innovación de la industria automotriz y de autoparte e inauguraron el Laboratorio de Radiometría y Fotometría para la industria automotriz y de autopartes el cual tiene una inversión de 19 millones de pesos.
Es importante mencionar que el CITTAA busca fortalecer la cadena productiva de este sector y de los relacionados con los de la electrónica y las tecnologías de la información; a través de 290 equipos especializados, una cartera de más de 520 servicios y cuadros de investigadores, técnicos e ingenieros, altamente capacitados.
Este proyecto es liderado por el Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) y lo integran además: el CIATEC, CIMAT, IPICYT, CIATEQ, CIDESI, CIDETEQ, CIMAV, INFOTEC, CIQA, COMIMSA e INAOE. Todos ellos con gran experiencia en la atención a proyectos vinculados con este sector desde diferentes aproximaciones, según su especialidad o líneas de investigación.
Además en este evento se hizo la entrega simbólica de la propiedad del terreno para la edificación de este nuevo centro de innovación.
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Ciudad de México, 9 de septiembre 2016.- (aguzados.com).- Ante la falta de donadores de córnea, además de la incertidumbre y tardanza que representa estar en lista de espera para recibir un trasplante de este tejido ocular, un multidisciplinario grupo de investigadores de la Escuela de Medicina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (EM-ITESM), campus Monterrey, lleva seis años trabajando en una alternativa que pretende subsanar dicha problemática.
“Para ver bien es preciso tener alrededor de dos mil 500 células por milímetro cuadrado. Un paciente con ceguera corneal cuenta con menos de 500. Sin embargo, aunque el grado de opacidad de quienes poseen entre 550 a 800 no les permite ver casi nada, existen parámetros que determinan quién es, o no, candidato a un trasplante de córnea y no son pocos los afectados a los que, al no presentar tan pocas células, se les rechaza, pese a carecer de las suficientes para ver de manera óptima o por lo menos funcional”, informó la candidata (nivel C) al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Judith Zavala Arcos, quien es coordinadora científica del grupo de investigación de oftalmología y ciencias visuales de la EM.
Además de lo anterior, antes de que un trasplante pueda considerarse exitoso, cada paciente debe superar, adicional a la demora y escasa cantidad de córneas que hay para trasplantar, la no compatibilidad con el donante. Una vez que se le asigna a alguien una córnea del banco de órganos y tejidos, no todas son viables porque llegan a carecer de las células necesarias para que el órgano se restablezca e inclusive, en el caso de aquellas que sí logran trasplantarse, algunas presentan la desventaja de que las células se van muriendo; lo que motiva que a los dos años el individuo requiera un nuevo trasplante, con el consecuente tiempo en lista de espera, refirió la experta en terapia regenerativa y celular Judith Zavala Arcos.
Datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) reflejan que, al momento, siete mil 520 personas en México aguardan resultar favorecidas con un trasplante de córnea, aunque para ello tengan que transcurrir hasta dos años y medio.
“La ceguera corneal afecta a cuatro millones de sujetos en el mundo y es la tercera causa de pérdida de la visión, antecedida por la catarata y el glaucoma, padecimientos que ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente”, aludió la doctora en biotecnología Judith Zavala Arcos, quien ha enfocado su labor en el tratamiento de enfermedades degenerativas, “esas que a la fecha no se sabe por qué dan, ni su cura".
Regeneración celular para volver a ver
Conforme a lo expuesto, el médico especializado en córnea Jorge Eugenio Valdez García, SNI nivel I y decano de la EM-ITESM, con frecuencia se había preguntado acerca de una posible solución, en virtud de que la cirugía y los trasplantes forman parte del adverso panorama que enfrentan quienes pierden la vista por distrofia o enfermedad corneal. Es así como en el Tecnológico de Monterrey surge el proyecto Regeneración celular de córneas artificiales biocompatibles, investigación emblemática que, al igual que otras de las que se realizan en este instituto, espera transformar vidas.
Para el desarrollo de esta destacable contribución en favor de la salud humana, el presidente de la Sociedad Mexicana de Oftalmología durante 2015, Jorge Valdez García, cuenta con 10 profesionales a su cargo, entre médicos oftalmólogos, bioinformáticos, biotecnólogos y biomédicos.
A fin de comprender mejor esta investigación, la doctora Judith Zavala recomienda hacer hincapié en la anatomía de la córnea, a la cual conforman seis capas de células. La más externa, además de protectora, es el epitelio; seguida por la resistente y que asimismo protege, membrana de Bowman. En tercer lugar, siendo la más gruesa de las seis, está el estroma, compuesta de agua, fibras de colágeno y otros tejidos conectivos que, aparte de fortalecer, dan a la córnea su característica de flexibilidad y junto con la capa de Dua, apenas descubierta en 2013, anteceden a la delgada, firme e igualmente protectora membrana Descemet.
Por último, el estrato más interno y cuyo contacto con el humor acuoso es directo, se llama endotelio, su función es dejar pasar agua y nutrientes hacia las demás capas así como filtrar los desechos de las otras células porque las suyas bombean el exceso de líquido hacia afuera de la córnea, lo que la mantiene hidratada y clara.
Cuando el endotelio sufre daño, dependiendo del grado, llega a ser tal la opacidad de la córnea que pudiera derivar en ceguera, condición que el mal funcionamiento de cualquiera de las otras capas también es capaz de provocar. No obstante, y de ahí su relevancia, la afección al endotelio representa más de 50 por ciento de las causas de ceguera corneal. Si un golpe, enfermedad o complicación posquirúrgica daña el endotelio, en el humano adulto esta capa ya no se renueva, explicó la especialista Zavala Arcos.
Al resaltar que a causa de la opacidad corneal más de la mitad de los siete mil 520 aspirantes a recibir un trasplante lo que necesitan es justamente un nuevo endotelio, la doctora Zavala Arcos enfatizó que “es la capa que los involucrados en esta innovación nos hemos abocado a estudiar. In vivo o dentro del organismo es imposible que el endotelio se regenere; sin embargo, en un ambiente controlado o de laboratorio, esto es in vitro, al incorporar en una córnea humana células endoteliales obtenidas de conejos, moléculas a las que nosotros distinguimos como factores de crecimiento, el resultado ha sido su proliferación, lo cual constituye un parteaguas porque de esta manera es factible producir células para ulteriormente trasplantarlas”.
Premio Rosenkranz de investigación médica
A nivel nacional e internacional, grupos de investigación enfocados en el cultivo de células han descubierto que, aun cuando dentro del cuerpo las células son hexagonales, lo que semeja su apariencia con un panal de abejas, en cultivo, una vez que se les agregan moléculas de crecimiento, las células se tornan fibroblásticas, es decir adquieren forma de huso (alargada, elipsoide y con las extremidades más estrechas que el centro). Todavía se ignora si al cambiar de morfología su funcionamiento de igual modo se distorsione, lo que representaría un problema, expuso la investigadora Zavala Arcos.
Para evitar lo anterior, otros grupos de investigación han decidido no poner moléculas al medio de cultivo; si bien esto conserva el aspecto original de las células, aminora su reproducción, ocasionando que permanezcan hasta cuatro meses en cultivo o se consiga una cantidad suficiente que resulte útil para trasplantar, añadió.
“Lo que nosotros hemos hecho es aislar las células. Al obtener muchas células de una sola córnea utilizando factores de crecimiento, las cambiamos del medio de cultivo proliferativo a otro sin factores de crecimiento, a fin de que recuperen su morfología hexagonal. Las células se multiplican a tal grado que de un solo pedacito de córnea podrían realizarse entre tres y 10 trasplantes”, señaló la coordinadora científica del Tecnológico de Monterrey.
Las células en el cuerpo ostentan unos marcadores moleculares específicos relacionados con su función. Empero, en el medio de cultivo proliferativo, aunque crecen mucho, estos marcadores dejan de expresarse y en cambio se manifiestan como genes asociados a procesos de inflamación o de reparación tisular, a saber, de tejidos. “La buena noticia es que al pasar las células al medio de cultivo basal o estabilizador, además de recuperar su morfología, reflejan nuevamente todos los marcadores moleculares del endotelio corneal”, aseveró.
Esta parte de la investigación, que duró cerca de dos años, se identifica como sistema de cultivo de dos fases y, en este caso específico, logró la expansión in vitro de células de endotelio corneal, mas puede utilizarse en terapia celular regenerativa o ingeniería de tejidos u órganos en general, razón por la que, en 2014, el grupo de oftalmología y ciencias visuales del Tecnológico de Monterrey se hizo acreedor al reconocimiento que desde 1984 otorga la empresa farmacéutica Roche de México a los mejores trabajos de investigación clínica del país, con el aval de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud): el Premio de Investigación Médica Rosenkranz, denominado así en honor al doctor Jorge Rosenkranz, de 98 años y origen húngaro, químico e investigador radicado en México hace más de 60 años, cuya especialidad son los esteroides.
Premio Bienal de Oftalmología 2016
Posterior al sistema de cultivo de dos fases, el proyecto de regeneración celular continuó con el desarrollo de biomateriales y el establecimiento de un modelo preclínico adecuado. Debido a que a muchos de los pequeños mamíferos empleados en los laboratorios se les renueva el endotelio, no todos son aptos para trabajar con ingeniería de tejidos enfocada en la córnea, puesto que al obtener un resultado favorable se desconocería si este es a causa de la naturaleza propia del animal o por las células trasplantadas. De ahí la necesidad de trabajar con un modelo preclínico más apropiado, enunció la doctora Judith Zavala.
"Que exista una persona ciega representa una tragedia, diez personas ciegas, un desastre; más cuando se trata de miles o millones de personas ciegas, la consecuencia es una repercusión social grave".
“Independientemente de que son animales muy dóciles para trabajar, los ojos de los conejos tienen características muy similares a las del ojo humano; por ello nos dimos a la tarea de investigar con conejos de diferentes edades. Los reportes científicos que indican no utilizar lagomorfos para este tipo de pruebas, lo disponen así por el peso, mas no por la edad. Por lo tanto, probamos con conejos de tres, seis, 12 y 18 meses de edad, dándonos cuenta que a partir de los 12 meses y en adelante, su endotelio, al igual que en los humanos, deja de regenerarse”, detalló la investigadora.
Una vez definido el modelo animal, el equipo de investigación probó si los biomateriales que idearon servían como andamio —a través de una especie de lente de contacto— para sostener las células proliferadas in vitro y así poder trasplantarlas después. El resultado de este andamio biocompatible, más las células, originó lo que los investigadores describen como córnea artificial biocompatible.
La biocompatibilidad estriba en la carencia de inflamación, opacidad o cualquier otra respuesta indeseada, así como en la eficaz adherencia al tejido. Característica que fue posible gracias a la colaboración que se tuvo con el Centro Transnacional de Ingeniería de Tejidos (TTEC, siglas de Translational Tissue Engineering Center) de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos, en donde elaboraron una membrana a base de colágeno mediante el tratamiento conocido como vitrificación —que consiste en dar a algo la apariencia de vidrio— lo cual le da el nombre de colágeno vitrigel.
Si bien la membrana se desarrolló en el TTEC, allí la probaron in vitro y en el Tecnológico de Monterrey por primera vez se hizo in vivo, es decir con el modelo animal, relató la doctora Zavala Arcos.
“Al trasplantar a los ojos de un conejo adulto la membrana de colágeno vitrigel, cuyas propiedades mecánicas y claridad óptica permitieron que la córnea del conejo permaneciera clara, se mantuviera adherida y fuera fácil de manipular quirúrgicamente, se obtuvieron todas las características deseables que hemos estado buscando”.
Gracias a la biocompatibilidad de la membrana y al modelo preclínico, la investigación también ganó el Premio Bienal de Oftalmología 2016 por su contribución técnica y científica, objetividad, importancia, oportunidad, originalidad, pero sobre todo su aplicación del método científico.
Esta segunda distinción la otorgan la Coordinación de la Investigación Científica (CIC) y el Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); en colaboración con las asociaciones civiles o fundaciones de asistencia privada como la Sociedad Mexicana de Oftalmología (SMO), el Consejo Mexicano de Oftalmología (CMO), la Unidad Oftalmológica de Alta Especialidad Pablo Jiménez Camarena, el Hospital Nuestra Señora de la Luz, la Asociación para Evitar la Ceguera en México (Apec) cuyo hospital “Dr. Luis Sánchez Bulnes”, al igual que el Instituto Conde de Valenciana pertenecen al Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (Reniecyt).
Hacia el futuro
El proyecto de regeneración celular por medio de córneas artificiales biocompatibles ha ido avanzando por etapas y hasta el momento cada una por separado ya cuenta con la aprobación respectiva. El siguiente paso para transpolarlo a los humanos es juntar el cultivo celular, el biomaterial y el modelo preclínico que de manera independiente han arrojado resultados muy alentadores.
“El tiempo estimado para estar en condiciones de implementar este desarrollo en pacientes aún es muy incierto por lo riguroso de los criterios de inclusión, exclusión, más todo el camino que debe recorrerse antes de que algunos voluntarios participen en las pruebas correspondientes”, concluyó la doctora Judith Zavala Arcos.
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- Se pretende ofrecer alternativas a suelos contaminados con fertilizantes y plaguicidas químicos
Querétaro, Qro, 19 de septiembre 2016.- (aguzados.com).- Un equipo de investigadores y estudiantes de la especialidad en ingeniería ambiental del Instituto Tecnológico Superior del Sur de Guanajuato (Itsur) -perteneciente al Tecnológico Nacional de México (Tecnm)-, desarrolla proyectos de investigación enfocados en la producción de plaguicidas y fertilizantes ecológicos.
El objetivo de este proyecto es ofrecer alternativas a productores cuyas tierras y cultivos han sido afectados por los contaminantes presentes en plaguicidas y fertilizantes químicos convencionales.
El proyecto está a cargo de la Coordinación de Ingeniería Ambiental encabezada por Enrique Cossío Vargas, con la colaboración de los profesores investigadores Cielo Esmeralda Rodríguez García, Fernando Jonathan Lona Ramírez y Fernando Daniel Bedolla Flores.
Al respecto, el coordinador de la especialidad en Ingeniería Ambiental del Itsur aseguró que tras un proceso de investigación de campo y documental se determinó que el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos están afectando de manera considerable las tierras, en lo que se refiere a la contaminación de la tierra e incluso la desertificación, lo que ha afectado su capacidad productiva.
“La idea que traemos en la institución es ir a otros estados y regiones que han tenido problemas por los contaminantes químicos que se encuentran en los fertilizantes y plaguicidas. Cuando hicimos análisis encontramos problemáticas muy fuertes, en algunos casos les está costando mucho trabajo cultivar, además de que lo que producen no tiene calidad de exportación, lo que limita su mercado”, indicó.
Plaguicidas naturales elaborados con plantas
Cossío Vargas explicó que la composición del plaguicida que desarrollan es a base de plantas dicotiledóneas, liliáceas y amarilidáceas como el chile (Capsicum), ajo (Allium sativum), cebolla (Allium cepa), lo que ha resultado efectivo para las plagas más comunes de la región, además de extractos de plantas con alguna toxicidad.
“Se ha probado en los árboles de laurel de la India (Ficus benjamina) con una efectividad de 95 por ciento contra insectos, estamos en proceso de probarlo con plantas ornamentales de jardín y plantíos frutícolas. Las plagas más comunes que hemos identificado son principalmente hormigas (Formicidae), el pulgón amarillo (Melanaphis sacchari) y algunas variedades de gusanos; todo depende del fruto, por ejemplo, hablando del maíz (Zea mays), el trigo (Triticum) y el sorgo (Sorghum), la plaga que más dificultades ha generado en los agricultores es el pulgón amarillo, al grado que muchos de ellos dejaron de sembrar”, destacó.
El coordinador de Ingeniería Ambiental del Itsur habló también acerca de los riesgos para la salud que el uso de plaguicidas ocasiona. “Después de varios años de exposición a plaguicidas químicos, existe el riesgo de que la gente que se dedica a la agricultura pueda contraer enfermedades degenerativas, daño hormonal, al hígado y sistema nervioso, además de la afectación al suelo causando erosión y desertificación, sin olvidar la contaminación de los mantos acuíferos”, recalcó.
Por su parte, la investigadora especializada en el área de Alimentos, Plaguicidas, Fertilizantes y Biología Molecular del Itsur, Cielo Esmeralda Rodríguez García, informó que a la par de la producción de plaguicidas orgánicos, el Instituto Tecnológico Superior del Sur de Guanajuato desarrolla una línea de investigación enfocada en la elaboración de fertilizantes orgánicos.
“Los fertilizantes los adaptamos de acuerdo con las condiciones del suelo. Estamos utilizando plantas como la moringa (Moringa oleifera), que tiene muchos nutrientes, y a través de basura orgánica, que produce lodos a los que hacemos una estabilización alcalina con calcio”, explicó.
Iniciativas para impulsar nuevos cultivos
Enrique Cossío Vargas informó que estos proyectos son parte de una iniciativa que, además de los plaguicidas y fertilizantes, incluye la asistencia técnica para productores de la región, con el objetivo de que desarrollen otro tipo de cultivos diferentes a los tradicionales, que son de maíz, sorgo y frijol.
“En una primera instancia, la idea es mostrar estos fertilizantes y plaguicidas orgánicos y que los tomen como alternativa para que no perjudiquen el ambiente, tanto la tierra como los mantos acuíferos. Después, estamos trabajando para desarrollar huertos demostrativos enfocados en la producción de granada (Punica granatum), durazno (Prunus persica), nogal (Juglans regia) para la producción de nueces, olivo (Olea europaea), manzana (Malus domestica) y la pitahaya (Hylocereus undatus)”, explicó.
Cossío Vargas detalló que el trabajo de la Coordinación de Ingeniería Ambiental se ha enfocado en demostrar que las condiciones climatológicas de la región no resultan un obstáculo para el desarrollo de este tipo de cultivos, por lo que, dijo, el objetivo es transmitir este conocimiento a los productores mediante la asistencia técnica.
“Originalmente, en Guanajuato, estos cultivos no se daban por el clima, pero con el trabajo de investigación que estamos desarrollando pudimos probar que sí se pueden dar a pesar de estas condiciones; somos uno de los estados en el país con condiciones climatológicas estables. La causa por la que los productores no se animan a desarrollar estos cultivos es el miedo a probar otras cosas”, puntualizó.
El coordinador de la especialidad en Ingeniería Ambiental del Itsur subrayó que otro de los objetivos de esta iniciativa es que los productores de la región tengan más opciones de cultivos que resulten más redituables desde el punto de vista económico.
“Los productores en la actualidad producen sorgo, maíz y trigo, pero no están teniendo las ganancias requeridas y muchos de ellos están dejando el campo para emigrar a los Estados Unidos; lo que buscamos es mostrarles otras alternativas que pudieran dejarles más rendimientos de lo que cultivan tradicionalmente. Actualmente trabajamos con la presidencia municipal de Uriangato, Guanajuato, para después llevar esta propuesta al resto del estado y otras entidades”, finalizó.
Contacto Dr. Enrique Cossío Vargas, Coordinación de Ingeniería Ambiental, Instituto Tecnológico Superior del Sur de Guanajuato (Itsur): Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Ciudad de México, 9 de septiembre 2016.- (aguzados.com).- Su amor por los ecosistemas nació después de realizar un viaje de campo mientras estudiaba biología en la licenciatura. Ver las plantas y los animales en su ambiente natural le provocó tal impresión que se olvidó de los tres años de estudios que había realizado sobre daño genético en la desnutrición y comenzó una maestría en etnobotánica.
Su nombre es Patricia Balvanera y actualmente es investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), donde ha realizado estudios sobre el sistema socioecológico del bosque tropical seco de la región de Chamela-Cuixmala.
Recientemente la doctora Balvanera participó como coordinadora en la publicación del libro Una mirada al conocimiento de los ecosistemas en México, a través de Ecored, uno de los programas de redes temáticas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). El libro, que fue publicado en 2016, tiene por objetivo entender los ecosistemas de México y los beneficios que ofrecen a la sociedad.
En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Patricia Balvanera relata cómo fue el proceso de investigación previo a la publicación del libro y habla sobre los momentos que marcaron su trayectoria académica.
Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo surgió el proyecto para la publicación del libro Una mirada al conocimiento de los ecosistemas en México?
Patricia Balvanera (PB): Surgió a través del programa de redes temáticas de Conacyt. El Consejo me invitó a formar parte del CTA que es el Consejo Técnico Académico de una de estas redes, se llamaba Ecored y tenía por objetivo entender los ecosistemas de México y los beneficios que ofrecen a la sociedad.
Entonces Conacyt nos pidió que hiciéramos una evaluación del estado de arte del conocimiento en el tema de la red, y decidimos hacer un estudio sistemático de los ecosistemas de México para conocer cómo están y qué servicios brindan. Partiendo de nuestro marco conceptual del libro, veíamos que estos ecosistemas tienen, por un lado, una gran biodiversidad y había que entender sus especies.
Por otro lado, había procesos que suceden en el ecosistema, que permiten que fluya la energía, los materiales, el agua y que además hay muchas presiones humanas que están afectando tanto las especies como sus procesos.
Eso dio nacimiento a los diferentes capítulos del libro que coordinaron distintos miembros de este comité técnico académico de Ecored, así como los colegas de la red. A su vez, cada uno de estos académicos convocó a otros colegas para llevar a cabo la revisión sistemática de cada uno de estos temas y un análisis de qué sabemos y qué falta por saber.
AIC: ¿De qué trata la parte que coordinó?
PB: Es sobre servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que obtenemos de los ecosistemas. Para este capítulo reunimos alrededor de 30 personas, en su mayoría investigadores, pero había varios estudiantes de posgrado y algunos de licenciatura. En las mañanas tuvimos un curso de servicios ecosistémicos para que todos pudiéramos manejar los mismos conceptos, y por las tardes hacíamos mesas de trabajo para ir seccionando estos conceptos y diseñar la estrategia para analizar los datos y para ir abordando los temas.
AIC: Después de esta investigación, ¿cómo podría decir que trata México los ecosistemas?
PB: En general, en México tenemos una severa degradación ambiental. Hay algunas áreas protegidas que han tratado de conservar pero son insuficientes, por un lado, porque son pocas, y, por otro, porque las características legales de las reservas y sus interacciones con la gente no figuran su permanencia en el largo plazo.
De hecho, recientemente hicimos un estudio donde mostramos que 30 por ciento de las áreas naturales protegidas habían sido concesionadas para la explotación minera y petrolera, lo que es una contradicción.
El libro Un mirada al conocimiento de los ecosistemas en México está disponible de forma gratuita en esta página web.
Consideramos que falta más planeación estratégica, hacer una visión del sistema de interacciones entre sociedad y naturaleza. Sí hay algunos programas importantes en México, pero en general, el problema central es la falta de transversalidad y de visión de largo plazo de las políticas públicas.
AIC: ¿Dónde nació y cómo comenzó su interés por las ciencias biológicas?
PB: Nací en la Ciudad de México. Creo que un factor importante fue que mi padre era médico; desde que éramos muy pequeños nos mostraba películas de cómo hacía sus operaciones. Era ortopedista y ensayaba en la casa las ponencias que iba a dar en los congresos. A veces íbamos también a escucharlo. Yo creo que eso me dejó una huella enorme, en términos del trabajo científico y su presentación en conferencias.
Por otro lado, cuando estaba decidiendo, en la preparatoria, mi padre me llevó a los laboratorios de análisis clínicos y en particular la parte que me fascinó tenía que ver con el análisis del genoma y de los daños genéticos a los cromosomas. Me quedé sorprendidísima, encantada y dije "eso es lo que quiero estudiar" y por eso elegí biología.
AIC: ¿Cómo fue que cambió de estudiar el ADN a estudiar los ecosistemas?
PB: Cuando entré a biología, durante tres años estuve haciendo estudios del daño genético en la desnutrición, pero en el último año en la carrera una profesora nos llevó al campo y descubrí que en realidad me gustaba más el mundo exterior, el contacto con la gente, la naturaleza.
Una vez que nos llevaron, que vi las plantas, los animales, la gente, estar afuera en lugares tan bonitos, me dejó impactada. Fue así que decidí durante la maestría estudiar etnobotánica. Me fascinó estar platicando con la gente, tomar mediciones en el campo y también investigar sobre la historia de las plantas, etcétera.
AIC: Gracias a su trabajo ha tenido la oportunidad de viajar y conocer muchos ecosistemas en México, ¿cuál ha sido el más interesante para usted?
PB: Durante el doctorado me dediqué a la ecología básica, me atrajo mucho. Mi tesis fue sobre árboles en el bosque tropical seco y me quedé enamorada de este sitio. Desde 1994 trabajo en el bosque tropical seco, en particular en la costa de Jalisco.
Su característica principal es que, por un lado, se desarrolla en lugares donde hay suficiente precipitación para que se desarrolle un bosque, pero por otro, se presentan varios meses de muy fuerte sequía. El resultado es que este bosque se caracteriza por tener árboles de menos de 10 metros de altura, por eso se llama selva baja. Además, durante los meses de sequía los árboles no pueden mantener las hojas porque cada vez que tratan de tomar dióxido de carbono (CO2) para hacer fotosíntesis pierden agua, y para evitar estas pérdidas tiran sus hojas, y por eso se llaman caducifolias.
Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
En la siguiente liga puede consultar el libro "Una mirada de los ecosistemas de México": http://redsocioecos.org/nueva-publicacion-una-mirada-al-conocimiento-de-los-ecosistemas-de-mexico
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