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Jorge Varona Rodríguez
Aguascalientes, Ags, 8 de febrero 2016.- (aguzados.com).- Hacer pronósticos y construir escenarios futuros, es humano. Errar en el cálculo, también lo es. Justamente, pensar el porvenir es una idealización, en el sentido de que se representa un largo plazo modelo, idílico, en el que tan sólo sumamos algunas variables. De ahí que el fracaso de nuestras predicciones sea constante.
En México, la promesa democrática aglutinó una gran esperanza. La alternancia, fue vista como la llegada a una meta, más que como el inicio de una nueva dinámica de equilibrios en el espacio público, el arribo de la normalidad democrática. Se creyó que la democracia electoral solucionaría los problemas, y no lo contrario, que ahora resolveríamos nuestros problemas participando en la vía democrática. El cambio, para muchos, resultó en decepción.
En buena medida, la democracia fue concebida como un procedimiento electoral. Un fin en sí mismo. Sin embargo, así lo considero, la democracia es punto de partida y procedimiento. No sólo es un sistema para elegir gobernantes. Es más que forma, también es fondo. Su deber ser, su esencia, es la justicia como eje articulador y directriz del día a día de la sociedad, no únicamente en la política, sino igualmente en la economía y en la cultura.
Debemos reconocer que en los últimos cuarenta años avanzamos significativamente en la construcción democrática. Constatamos el desarrollo legal, institucional y procedimental en la esfera político-electoral, así como una creciente convivencia de la diversidad política. Hemos sido testigos de la consolidación del pluripartidismo y la celebración de elecciones libres, vigiladas y competidas. Difícilmente se puede negar que en las cuatro décadas pasadas, como nunca antes, los derechos políticos de los ciudadanos mexicanos efectivamente se ampliaron.
No obstante, este proceso de transformación de la vida pública no se aparejó con la superación de condiciones de marginación, vital para el ejercicio pleno de los derechos humanos y el desarrollo democrático, como la desigualdad y la pobreza. En ese sentido, es imperativo continuar reforzando progresivamente las capacidades del Estado, para generar seguridad, confianza en las instituciones, bienestar social y económico, a fin de impulsar el desarrollo permanente de una ciudadanía fuerte, activa, fiel de la balanza del sistema democrático.
Como lo señala el informe Nuestra democracia (PNUD-OEA): “La celebración de elecciones periódicas, libres y limpias para la elección de representantes populares –una práctica normal en América Latina durante las últimas dos décadas– ha fortalecido la legitimidad de origen de los gobiernos de la región. Sin embargo, la percepción ciudadana de los partidos políticos, los agentes de la representación por definición y una de las principales instituciones asociadas a la expresión de la soberanía popular, no es positiva”.
La desconfianza en la política y los políticos es creciente. Incluso se ha llegado al extremo de rechazar el término entre los mismos ciudadanos con representación política, los integrantes de algún partido político o los dedicados al servicio público. Cada elección escuchamos que los contendientes definen a sus candidaturas como “ciudadanas”, tanto las partidistas como ahora las independientes. El rechazo al término, lleva también el rechazo a la lógica elemental, ya que el ciudadano que participa en la vida pública, provenga de un partido o no, tenga representación popular o no, lo convierte en un político. Es decir, partimos de un universo de ciudadanos: todos los políticos son ciudadanos, también hay ciudadanos que no participan activamente en la política, pero no se puede ser político sin ser ciudadano. Más aún, la calidad de ciudadano es ser parte de los asuntos públicos, en el quehacer común de la ciudad: la polis. Así, ciudadano equivale a político.
El fenómeno de la desafección política no es privativo de México. A nivel global se entrelazan debilidades institucionales con una serie de factores sociales y tecnológicos que están modificando la estructura tradicional del espacio público. La reivindicación de las causas y la protesta diversifican sus cauces, mientras que la representación social y política no ha sido aún capaz de organizar y encausar sus demandas. Las redes sociales virtuales son un claro ejemplo de la nueva dinámica. Con gran celeridad, grandes fuerzas de movilización y comunicación desarticuladas, se unen, confrontan y polarizan. Los internautas se congregan para indignarse en la red, pero renuncian a la organización ciudadana en la plaza pública.
De algún modo, casi imperceptiblemente, hemos pasado de la premisa del equilibrio democrático a la lógica de la anti política. El conflicto social ha cambiado y la ciudadanía ha atomizado sus demandas. Se dice con cierta frecuencia “nuestros sueños no caben en las urnas”. Más allá de reconocer la creatividad de la metáfora, que convierte al voto en una suerte de moneda lanzada al pozo de los deseos, habría que concebir a la democracia como un instrumento para la organización, la resolución de conflictos y el avance social con el acuerdo en lo fundamental.
Decepcionarnos de la democracia es similar a dejar de creer en nuestra capacidad individual. Desde luego, hay que aspirar a que mejore, pero sin dejar de tener en cuenta que los ciudadanos recrean la democracia. La participación organizada de la sociedad es la clave y el futuro de nuestro sistema democrático.
Tenemos el desafío de crear mayorías plurales, que compartan objetivos y valores comunes. Es preponderante generar una continuidad transformadora a través de la construcción y conclusión de acuerdos entre las diversas fuerzas sociales, políticas, económicas y culturales. El cambio social es posible con la participación organizada de la ciudadanía. Saldemos la deuda con nuestro futuro.
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David Pérez Calleja
Aguascalientes, Ags, 8 de febrero 2016.- (aguzados.com).- Un ser humano que se dice independiente debería tener en cuenta que sólo posee independencia política cuando no depende de alguna autoridad (o poder fáctico diría yo) superior. Cuando hablemos de independencia deberíamos referirnos a un ente legal denominado Estado de conformidad con su Constitución Política y aunque ciertamente la norma electoral contempla las “candidaturas independientes” a cargos de elección popular, la “Independencia” no es una cualidad jurídica de los seres humanos: corresponde más bien a los entes privados o los Estados que regularmente la obtiene a través de la lucha armada (ejemplo: la nación mexicana se independizó del reino de España al promulgar en 1824 su primera Constitución Política): esta cualidad no la encontramos en los “candidatos independientes”.
Dentro de un Estado de derecho, las personas son “dependientes” de leyes, familias, empleos, mafias o empresas públicas o privadas, y en este caso de partidos o de políticos y gobernantes en turno, de quienes se vale para su bienestar común y realización profesional. Así las cosas, la “Independencia” es un decreto de nuestra Carta Magna, un sinónimo de “Soberanía”. Los ciudadanos dependen legalmente de su Constitución Política, por lo cual resulta impropio afirmar que poseen “Independencia”, lo correcto sería reconocer que poseen “libertad” y que ejercen “los derechos humanos” que se encuentran consagrados en la Constitución y las leyes que de ella emanan.
Los llamados “candidatos independientes”, en los hechos, son aún más “dependientes” de los grupos fácticos, que aquellos candidatos que son postulados por los partidos políticos. Me explico.
En un ánimo de transparencia y rendición de cuentas los candidatos postulados por los partidos exhiben una plataforma política y legislativa, y una vez electos como diputados, alcaldes o gobernadores, podrían defenderla tal plataforma o no. Son sujetos que gozan de “libertad” para decidir el rumbo de sus deliberaciones y de conformidad con las reformas legales a partir del siguiente proceso electoral podrían serían sancionados por su “indisciplina” y no ser postulados para una “reelección inmediata”: estricto fortalecimiento de la partidocracia.
Con los “candidatos independientes” puede existir mayor “dependencia” política o económica de grupos de poder fáctico. Por ejemplo, el origen de sus ingresos para sufragar las campañas políticas dependientes de poderes fácticos en lucha permanente en contra el poder constituido. A pesar de la sobrerregulación en materia de fiscalización del financiamiento, los “independientes” están limitados para competir en “igualdad de condiciones” ante los candidatos de partidos. Hemos atestiguado “campañas austeras”, ejemplo: de un grupo de jóvenes en el caso KUMAMOTO en Jalisco, y campañas financiadas hasta el derroche de los grupos empresariales en el caso del “BRONCO” en Nuevo León y CLOUHTIER, en Sinaloa.
En Aguascalientes hay dos “candidatos independientes” a la gubernatura del Estado. Otros tantos por presidencias municipales y, tal vez, media docena para diputaciones locales. Esta semana el rumor es que más de 24 “independientes” que obtuvieron su pre- registrado ante el organismo electoral, serán finalmente candidatos del Partico Movimiento Ciudadano (MC). Una característica común de tales “candidatos” es que surgen de organizaciones empresariales; dirigentes del comercio organizado y la tradicional industria del vestido; agentes promotores del sector agropecuario y empresas generadoras de energía eléctrica; o bien, empresarios de la Educación Superior y distribución de automotores. Siendo como lo son, empleados, propietarios y socios de capitalistas ¿cómo podrán ostentarse realmente como “independientes”?
Tan sólo son “candidatos independientes a los partidos políticos”, pero “dependientes” de capitalistas que van a financiar sus campañas con el objeto de fortalecer su política de “grupos de presión”. Actuarán buscarán una negociación más lucrativa de dichas empresas ante un nuevo Gobierno.
Hay que observar más a los “independientes” ¿que traen detrás de ellos? Tengo la impresión de que su presencia política no será en beneficio a la sociedad aguascalentense que se encuentra en situación de crisis económica. Me explico: pienso que las empresas de dichos “candidatos independientes” no han demostrado una mejoría sustancial, por ejemplo, en los salarios de sus propios empleados; los precios de las colegiaturas para la Educación Superior no son tan accesibles que digamos; ¿cómo luchan contra la pobreza extrema? Poco o nada hacen para alcanzar el acceso total y gratuito a la seguridad social de sus trabajadores. Se conforman con el marco legal actual, nada más.
Por ser normas inconstitucionales y que atentan contra los derechos humanos de los “candidatos independientes”, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dejó sin efecto la norma jurídica expedida por los diputados al Congreso del Estado de Aguascalientes. En acatamiento de tal resolución, el Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes (IEEA) acordó que el número de firmas para obtener el registro como “candidato independiente a Gobernador” sería del 2% del padrón (17 mil firmas aproximadamente) y no del 5% como lo habían impuesto los diputados y equivalía a más de 40 mil firmas. Además eliminó el requisito de “la no militancia con 6 años de anticipación” y la “no postulación como candidato de partidos en los últimos dos procesos electorales”. Eliminó el requisito de solicitar el “domicilio de los electores” en las cédulas que deben firmar los ciudadanos en apoyo los “candidatos independientes”.
Así o más claro. Nuevamente el Tribunal Electoral le corrige la plana al Poder Legislativo de Aguascalientes. La partidocracia a través de los diputados al Congreso de Aguascalientes ha hecho nuevamente el mayor ridículo legal de su historia en la materia electoral. Veamos ahora si la “independencia de candidatos” tiene razón de existir.
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Jorge Varona Rodríguez
Aguascalientes, Ags, 3 de febrero 2016.- (aguzados.com).- Conformar alianzas partidistas, es más que un acuerdo para ganar elecciones. Lo más importante es hacer posible la gobernabilidad para impulsar efectiva y eficazmente el desarrollo. La base de cualquier coalición debe ser un frente común que permita generar gobernabilidad y llevar a cabo un programa de gobierno y legislativo que garantice el bienestar y los derechos humanos.
Sin programa de acción que congregue, sin acuerdos claros sobre el plan de gobierno y legislativo, las alianzas no cuentan con la legitimidad suficiente para buscar la representación democrática, sólo exhiben su ambición del poder por el poder.
En primer término la alianza debe fincarse en la defensa de los intereses de las mayorías y el respeto de los derechos de las minorías. De cara a la elección de 2016, en el caso que nos ocupa, la coalición “Aguascalientes Grande y para todos”, integrada por el PRI, el PVEM, el PANAL y el PT es una alianza por el bienestar y el desarrollo de Aguascalientes. Es congruente con los anhelos, las aspiraciones y las legítimas demandas de los aguascalentenses. Es un convenio programático que traza la ruta por la cual actuaremos para representar con dignidad y eficacia a los ciudadanos.
El reto es continuar todo aquello que se ha hecho bien e impulsar los cambios necesarios para abrir el gobierno a una mayor participación y colaboración, para hacer más transparentes y más eficaces las administraciones, para servir a la ciudadanía, defender sus derechos, actuar unidos contra la persistente corrupción y evitar que intereses ajenos a los ciudadanos se entrometan en las decisiones públicas.
La plataforma electoral de esta gran alianza es la atención de las causas, las necesidades y las razones de Aguascalientes, que pone en el centro de las políticas públicas al ciudadano y a sus derechos.
Esta coalición suma las voces de jóvenes, mujeres y hombres; de trabajadores, maestros, estudiantes, empresarios, organizaciones de la sociedad, profesionales, académicos, empleados públicos. Busca representar y organizar a cada sector de la sociedad y trabajar por el bienestar de la gran familia aguascalentense. Todas y todos caben en este proyecto abierto; cada uno de nosotros puede aportar ideas y soluciones para impulsar el cambio social y el desarrollo integral del Estado.
La coalición hace énfasis en la defensa y promoción de una educación de calidad, para continuar generando oportunidades reales de bienestar y desarrollo. Asimismo, se redoblan esfuerzos y compromisos con los trabajadores; se plantea la creación de la Secretaría del Trabajo para mejorar sus condiciones salariales, impulsar la capacitación, la competitividad y garantizar la defensa de sus derechos. Continuaremos impulsando un Estado verde, actualizando la legislación y perfeccionando las líneas de acción, para responder a la obligación de ser garantes de la preservación del medioambiente y los recursos naturales, generar energías limpias e impulsar modelos sustentables que no dejan a la deriva el desarrollo económico y el bienestar humano. La seguridad ciudadana, el empleo, la rendición de cuentas y el bienestar son los ejes rectores de esta gran alianza.
Las personas con mayor capacidad y preparación, junto a la conformación de coaliciones programáticas, integran el círculo virtuoso de la democracia de resultados. En ese sentido, el liderazgo competente, la responsabilidad y la eficacia de Lorena Martínez, hombro a hombro con nuestros cuadros y aliados, conducirán a Aguascalientes a mayores niveles de prosperidad y desarrollo.
Tenemos que ser conscientes de que necesitamos generar confianza. Existe un persistente rechazo y apatía hacia la política, por ello estamos llamados a generar una mayor apertura y efectividad en la esfera pública, para evitar que estos perniciosos sentimientos se conviertan en desconfianza ciudadana hacia la democracia.
La desafección no es gratuita. Tiene que ver con que la democracia electoral no ha resuelto las incertidumbres ciudadanas, quienes exigen se sancione la ineficacia, la impunidad se acabe ya y para siempre, y el patrimonialismo sea cosa del pasado. No se percibe una correlación con la ampliación de derechos, oportunidades, capacidades y libertades.
El hecho de que contemos con elecciones más transparentes y equitativas, en las cuales prevalece la justicia electoral y el principio de certeza, debe ser el punto de partida para eliminar esa desconfianza ciudadana; para que los gobiernos funcionen bien, sean abiertos y profundicen e intensifiquen todas aquellas acciones que lleven al bienestar social. Es decir, que las familias tengan la seguridad de no perder su empleo, cuenten con acceso a la salud, puedan pagar su casa, la escuela de sus hijos, el mandado o el crédito que solicitaron para hacer crecer su negocio. Los ciudadanos están tocando la puerta de la política para que atendamos sus demandas y demos soluciones. Hay que abrir esa puerta, y dar respuestas claras, eficaces y honestas. Esa es la importancia de la Coalición Partido Revolucionario Institucional-Verde Ecologista de México- Nueva Alianza- Partido del Trabajo, “Aguascalientes Grande y para todos”.
Esta coalición tiene un compromiso ineludible con una democracia de resultados, que amplíe las oportunidades de mejoramiento personal y familiar, de impulso a las empresas y a las inversiones, fortalezca las instituciones y creé entornos de colaboración para resolver los desafíos de la colectividad.
Los integrantes de la coalición construiremos gobiernos con capacidad de respuesta, cimentadores de consensos, generadores de gobernabilidad e impulsores de políticas públicas efectivas y eficaces. No pospondremos los cambios que requiere Aguascalientes.
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- El pasado 23 de enero se publicó en el diario estadounidense NY Times un artículo titulado “Our Insane Addiction to Polls”, el cual fue escrito por Frank Bruni
- Parametría considera importante dar a conocer esta opinión sobre el papel de las encuestas en las elecciones y el uso que los medios de comunicación dan a las mismas
Aguascalientes, Ags, 4 de febrero 2016.- (aguzados.com).- ¿Recuerdan la encuesta de la semana pasada donde Bernie Sanders estaba tres puntos por delante de Hillary Clinton en New Hampshire?
No, estarán pensando. Yo estoy mal. Sanders aumentó en 27 puntos.
Eso es cierto si estuviéramos hablando acerca de los resultados que CNN y WMUR publicaron el martes. Pero me refiero de los resultados que Gravis Marketing y One America News Network publicaron el miércoles.
En dos días de la semana pasada hubo tres encuestas realizadas a los votantes de New Hampshire, según el archivo realizado por el Real Clear Politics. Solamente el jueves hubo tres encuestas de los electores de Iowa. Una encuesta tenía a Clinton 8 puntos arriba, mientras que otra tenía a Sanders por ese mismo margen a la cabeza. Una encuesta tenía a Donald Trump por 11 puntos. Otra tenía a Ted Cruz por dos.
Durante un mes, periodo que incluía la Navidad y las vacaciones de Año Nuevo, y que termina este jueves, hubo 11 encuestas publicadas en Iowa, 10 en New Hampshire y nueve a nivel nacional. Además se dieron a conocer encuestas que se centraron en 10 estados diferentes.
Y sus resultados fueron tratados a menudo como noticias sin aliento. El miércoles por la tarde visité la página principal del sitio web “Político” – estoy usando ese nombre como un ejemplo- y vi cuatro historias que eran esencialmente sobre resultados de las encuestas.
Mi televisión está encendida: el presentador de CNN, Erin Burnett, comenzó su programa con un informe sobre la última encuesta.
Yo opino que estamos en un periodo de inflación de encuestas, pero la palabra inflar es muy débil para este caso. Ante las encuestas y la atención que éstas generan en los medios, y nosotros mismos absorbemos, vamos hacia un estado de obesidad mórbida.
"Nunca había visto nada como esto", dice Ralph Reed, un estratega republicano que desde hace un tiempo pensaba que las cosas iban mal por los años 2008 y 2012; pero ahora se da cuenta que esos días eran de templanza e inocencia y que tal vez nunca vuelva a saborearlos de nuevo.
Pero no es la loca generosidad de las encuestas que a él (y a mí) fascina más. Es otra cosa.
"Parece que hay una relación inversa entre el predominio de las encuestas y la fiabilidad de las mismas", dijo Reed al plantear una de las dinámicas más ilógicas y paradójicas hechas hasta la fecha sobre estas elecciones presidenciales.
Más que nunca nos estamos apoyando en las encuestas, precisamente cuando comienzan a tener menor sentido. Estamos revolcándonos en las encuestas, incluso cuando llegan a resultados muy diferentes, cuando en realidad nos deberían hacer reflexionar seriamente.
Las buenas encuestas son, sin duda, más difíciles de hacer; más adelante entraré en eso. Y es que a partir de 2012 han habido claros ejemplos de lo mal que pueden ser las encuestas para predecir resultados. Las encuestas se equivocaron con las últimas elecciones parlamentarias de Gran Bretaña e Israel. Se equivocaron en las parciales de 2014 en Estados Unidos, calculando groseramente mal los márgenes en diversas elecciones del Congreso y de Gobernadores.
El año pasado, señala Reed, el promedio de Real Clear Politics para las encuestas en las elecciones de Gobernador de Kentucky, tenía al demócrata Jack Conway por delante del republicano Matt Bevin por cinco puntos.
Bevin ganó por nueve puntos de diferencia.
“Catorce puntos de diferencia” se maravilla Reed, “Pero a todo el mundo no le importa y aun así siguen adelante por la carretera”.
Hay explicaciones para ese desinterés, que hablan de las peculiaridades y defectos de un periodismo político acelerado en el mundo conectado.
Hay consecuencias también. La obsesión por las encuestas y la rapidez de tener artículos en torno a ellas refuerzan a ciertos candidatos y perjudican a otros, y así esto podría afectar el resultado de esta elección presidencial.
Si Donald Trump gana la candidatura republicana – o Dios no lo quiera llega a la Casa Blanca– será en parte porque los medios han justificado la saturación de cobertura sobre él por los resultados de las encuestas, que a su vez han legitimado una fijación sobre Trump como prueba de que está a la altura: él deber ser porque mucha gente se identifica con su imagen.
“Trump acaricia sus números de encuestas” dice David Axelrod, uno de los principales diseñadores de las campañas presidenciales de Obama en 2008 y 2012, y agrega que la primera orden que da Trump cuando se acerca a un micrófono es “pásenme unos resultados de encuestas.” Es como un Lotario relatando sus hazañas cada vez que inicia un discurso.
Si la candidatura de Jeb Bush fracasa, sus números en las encuestas son decepcionantes - y la forma que se utilizó para sacarlo por su bajo rendimiento – habrán sido un factor. Y si Clinton no logra ganar la candidatura demócrata, será por ciertas encuestas que han generado disturbios en constante cambio a través de los medios de comunicación y han jugado, por lo menos, un pequeño papel.
“Si ella está tres puntos por detrás en New Hamprshire, será una carrera muy reñida”, dice Axelrod. Pero si ella está 27 puntos por detrás, su campaña estará en las ruinas. Esa es una historia más atractiva para el que la pública. Se convierte en un meme. Se convierte en el prisma por el que pasan todos los filtros de su cobertura. Se sesga cómo la gente ve todo lo que hace su candidato ¿Es la condena o la desesperación?
La desesperación hace que una historia sea mejor. Así que los medios de comunicación se enfocan en las proyecciones más pesimistas, asegurando que las encuestas les den forma sin importar que tan fuera de la realidad estén.
Las encuestas determinaron cuáles candidatos republicanos participaron en los debates, aunque sólo por un par de puntos porcentuales – el margen de error en realidad – separó algunos debatientes entre el horario estelar del horario matutino.
Algunas de estas encuestas fueron las nacionales, que tienen una relevancia mínima para las elecciones decisivas, como en los procesos que se han dado en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur.
"Una encuesta nacional carece de sentido", dijo Stuart Stevens, el principal estratega de la campaña de Romney en 2012. "Uno de cada nueve estadounidenses vive en California. Así que uno de cada nueve votantes en esa encuesta va a ser de California.
¿Cuándo fue la última vez que alguien leyó un artículo sobre las primarias republicanas en California?
Si usted se adentra en la superficie de estas encuestas nacionales – o en las encuestas de los estados con las primeras votaciones – encontrará un detalle crucial que los medios de comunicación pasamos por alto despreocupadamente: muchos, si no la mayoría, de los votantes no han tomado una decisión. En las encuestas de CNN/WMUR hechas a los votantes de New Hampshire en la semana pasada, por ejemplo, aproximadamente uno de cada tres republicanos dijeron que habían decidido definitivamente sobre un candidato.
Parte de lo que me parece tan discordante sobre el apetito insaciable de los medios de comunicación por las encuestas en este momento, es que desafía las resoluciones anteriores para ponerse a dieta desesperadamente. En mis 30 años como periodista he escuchado a reporteros, editores y productores que se quejan de la “Cobertura de la carrera de caballos” de las campañas y se recomiendan mutuamente a ser mejores para las siguientes elecciones y concentrarse en los temas, las biografías de los candidatos, en los discursos y en la sustancia.
De repente las disculpas y exhortaciones se han ido. Estamos peor. Cada candidato es como un caballo pura sangre, todos los días es el Derby de Kentucky y casi todos los artículos en muchos sitios de noticias y noticiarios son una evaluación de sus probabilidades. Estamos resignados a tratar las campañas electorales como un deporte. Esto representa el camino más seguro a una gran audiencia suficiente para mantener una asediada industria económicamente viable.
Algunos despachos están abiertos en su dependencia hacia las encuestas, otros no tanto, el uso de encuestas como las instrucciones o el contexto para los debates de la campaña impulsan o estancan las nuevas estrategias de campaña. El Times es culpable. Soy culpable. Las encuestas son el argot aparentemente irresistible de la cobertura política; purgarlos de su vocabulario es hablar en una lengua irreconocible.
Además de esto, necesitamos el contenido. En un mundo de rápido metabolismo de constante monitoreo de los celulares inteligentes y navegadores constantemente actualizados, los organizadores de noticias están bajo mucha presión para producir nuevos contenidos informativos, incluso si disminuyen sus presupuestos y recursos para informar.
Por lo que fácilmente analizamos y anunciamos las encuestas, una práctica que incluso ha dado origen y circulación a toda una variedad de noticias que se basan en las encuestas, con profesionales que se adentran cada vez más a los números.
"Usted tiene una gran cantidad de personas que no van a las campañas electorales y, de hecho, entrevistará los votantes", dijo Stevens. "Ahora llamamos a esos periodistas de datos. Ellos ya no tienen que reportar. Es una categoría maravillosa".
Nuestra demanda de encuestas garantiza un robusto suministro de ellas: Estas encuestas son una gran publicidad garantizada para las organizaciones de noticias, compañías de investigación e instituciones académicas. ¿Cuántos estadunidenses conocen la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connectitut, o la Universidad de Monmouth en West Long Branch, N.J. sólo porque su comisión pone sus sellos en las encuestas?
Pero no todas las encuestas que citan los medios de comunicación son iguales. Gary Langer, fundador de Langer Research Associates y ex director del sondeo de Noticias ABC, comparó la calidad variable de las encuestas a la calidad variable de una comida. “Las que están bien diseñadas, son deliciosas comidas” dice “Luego está la comida rápida. Y luego está la listeria”
La Listeria es común. La dependencia de la gente hacia los teléfonos móviles ha complicado las encuestas: la ley federal prohíbe las llamadas automáticas a este tipo de teléfonos, así que los encuestadores deben soportar los considerables gastos de marcar a mano o alternativamente, tener que prescindir de ellos, lo que puede conducir a resultados imperfectos.
Más allá de eso, está la cuestión de que el tipo de personas que contestan las encuestas son verdaderas veletas.
“Toda esta industria se basa en la idea de que la gente que contesta las encuestas son representativas de las personas que no participan” dice Jon Cohen, que supervisó el sondeo de The Washington Post entre los años 2006 y 2013 y ahora es el vicepresidente de investigación de la encuesta “Survey Monkey”. “Creo que es una premisa muy importante y lo tomo en cuenta cada vez que diseño una encuesta”.
“Los personas encuestadas no disfrutan, ni siquiera toleran esas conversaciones como solían hacerlo”, agregó. “Tomar una encuesta en un acto de participación, y diferentes tipo de personas participan en diferentes cosas”.
¿Podemos extrapolar a partir de los tipos de personas que profesan adoración por Trump – o Sanders – en nombre de la población en general? Aparte de eso, ¿podemos confiar en la constancia de sus preferencias? ¿Van a emitir votos realmente?
Durante las próximas semanas lo averiguaremos, y les prometo esto: habrán algunas sorpresas. Si son lo suficientemente significativas, las encuestas podrían ser tan perdedoras como un candidato de las primarias. Y nosotros en los medios de comunicación nos veremos obligados a pedir disculpas nuevamente por nuestro loco comportamiento ante los sondeos. Por desgracia, eso no quiere decir que iremos a cambiar.
Fuente: THE NY TIMES. Our Insane Addiction to Polls. 23 de enero de 2016.[Última consulta: 25 de enero de 2016] Disponible en:
http://www.nytimes.com/2016/01/24/opinion/campaign-stops/our-insane-addiction-to-polls.html?_r=0
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Mario Granados Roldán
Aguascalientes, Ags, 3 de febrero 2016.- (aguzados.com).- Como si fueran los tres cochinitos del cuento empezaron a soñar con el reinado. Ninguno se imaginó comiendo un pastel, o en el mar remando una lancha, o trabajando para ayudar a su pobre mamá. Menos se vieron cayéndose de la cama.
Días antes de la apertura del registro de candidatos del PRI a gobernador, alcaldes y diputados locales, los tres soñadores: Adrián Ventura Dávila, notario público número 55; Gustavo Granados Corzo, líder estatal de la CNOP; y Enrique Maracas Rangel Jiménez, subsecretario de Asuntos Jurídicos del gobierno del estado, recibieron la llamada telefónica de Norma Esparza Herrera, presidenta del PRI Aguascalientes, para convocarlos a una clase de educadas maneras, como debiera ser entre correligionarios competidores de dorada estirpe.
Al llegar al edificio de López Mateos se encontraron con la sorpresa de que el trío se convirtió en quinteto al sumarse dos cochinitos (adoptados) de última hora. Uno, Fernando Palomino Topete, delegado del ISSSTE Aguascalientes, quien fue agregado al cuento por Abel Salgado Peña, delegado general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Al enterarse de este movimiento, el jefe político de los tricolores, Carlos Lozano de la Torre, ordenó la inclusión de su as a jugar, José de Jesús Ríos Alba, presidente del Comité Municipal del PRI capitalino.
El viernes 22 del mes pasado, al caer la tarde, apareció de forma sorpresiva en la sede del PRI Alberto Viveros Lozano para acreditar el examen de conocimiento de los documentos básicos de la organización. En el mero centro de la jungla el comunicador habría de reconocer que era un “intruso”.
Al día siguiente el director de noticias de RadioGrupo se registró como precandidato a la Presidencia Municipal de Aguascalientes. A los cinco cochinitos el lance los agarró mal parados por su vanidad supina, al desestimar las añejas intenciones de la precandidata al gobierno Lorena Martínez, quien siempre trajo en su corazón y en su razón las propuestas de tres disímbolos personajes: el general en retiro Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, titular de seguridad pública municipal de Querétaro; Armando Ávila Moreno, vicepresidente de Manufactura de Nissan Mexicana; y Alberto Viveros Lozano, quienes escucharon desde el año pasado el ofrecimiento de la abogada zacatecana. También se tuvo en el imaginario a un empresario tapado con el mando del misterio, pero nunca se registró, junto con el lorenista Viveros Lozano y el lozanista Ríos Alba.
Al verse amenazados por un invasor que acudió al llamado del líder nacional de PRI, Manlio Fabio Beltrones, para oxigenar a esa formación con candidatos ciudadanos y simpatizantes del tricolor, el incorregible Maracas Rangel se le fue a la yugular a Alberto —su “querido amigo” en tiempos de influencia radiofónico—, incitó a la división priista, abanderó la sublevación de los que se opusieron a Viveros Lozano y salió a la defensa de los derechos de sangre roja no respetados en el sexenio lozanista.
Dónde estaban esos fundamentalista irredentos que agacharon vergonzosamente las orejas cuando fue electa candidata (perdedora) a diputada local y secretaria general del PRI Aguascalientes, Lourdes Dávila Castañeda, expanista y materia gris de Arturo González Estrada, el malogrado candidato del PAN a la alcaldía en 2007.
En cuál lujoso restaurante del norte de la ciudad de Aguascalientes departían esos tricolores huizacheros que guardaron silencio al entregarle a La China Aguilera, exmilitante del PAN y destacada funcionaria en la administración del gobernador Reynoso, las candidaturas a diputada local y diputada federal (perdedora) por el Distrito II federal.
El Maracas Rangel va a todas y pierde todas. Vale al Paraíso recordar aquel despiadado regaño que le dio Jorge Varona Rodríguez, presidente de la Fundación Colosio en 2006, frente a los reporteros, en plena conferencia de prensa, por no saber leer correctamente los estatutos del PRI (El Heraldo de Aguascalientes, “Breves Locales”, 21/10/2006).
El triste final de cuento se dará en las próximas horas al anunciar el PRI que su candidato a la alcaldía será Ríos Alba, quien es el mejor ejemplo de las continuas derrotas del tricolor en el sexenio lozanista: fue coordinador general de la campaña perdedora del líder cetemista Alfredo González, para diputado federal por el Distrito II, en 2012; fungió como coordinador general de la campaña perdedora de Paco Chávez para la alcaldía de Aguascalientes, en 2013; y como candidato a diputado federal por el Distrito III perdió estrepitosamente en 2015.
El tricolor tenía a otros cochinitos más rentables, hablando en términos electorales, para soltarlo en el territorio totalmente azul. Ya se verá si el grave accidente no se convierte en tragedia.
Porque alguien debe de escribirlo: En el PAN Aguascalientes están más enredados que el queso Oaxaca, por la declinación de Toño Martín de Campo a la gubernatura y la bajada de José Ángel González a la alcaldía capitalina.
Las preferencias electorales del alcalde sucumbieron ante la arrogancia del López Obrador de Aguascalientes. La notoria popularidad de Paquín fue avasallada por la mal entendida traversalidad de género; una cosa es darle vigencia a la igualdad y otra es que las mujeres estén de moda.
Con las dos infortunadas decisiones y la coalición PRI-PANAL-PVEM-PT, el otrora cielo azul aguascalentense se nubla, me comenta un amigo desde el Wall Street aguascalentense. Los varones del dinero están desencantados. Ellos tenían puestas sus esperanzas en el atractivo binomio Toño-Paquín.
Con Tere Jiménez, los panistas quizás tienen mayores posibilidades de conservar la custodia del municipio de Aguascalientes. La unción de Alma Hilda Medina Macías —me dicen que fue diputada federal por el distrito donde vivo, hasta ahora me entero—, pudiera ser la tercera pésima decisión azul.
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