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- Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda
- Se refieren a que es una sustancia natural que no hace daño ni produce adicción ni síndrome de abstinencia o que no tiene efectos adversos importantes
- Sin embargo, múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso
Ciudad de México.- 28 de diciembre de 2017.- (aguzados.com).- Tres o cuatro bocanadas de un "churro" de mota son suficientes para sentir —en cuestión de minutos— sus efectos relajantes. Pronto, la mente tiene una sensación de euforia seguida de relajación; los músculos del cuerpo entran en un estado de descanso y perciben los olores, sabores y sonidos de forma más intensa; pueden tener unas ganas tremendas de dormir o un hambre descomunal, en tanto que perciben que el tiempo transcurre más lento.
Esta sensación placentera, mejor conocida como uso recreativo o lúdico, pareciera tener consecuencias inofensivas, pero la sustancia psicoactiva Delta-9-Tetrahidrocabnnabinol (Delta-9-THC) es la responsable de la mayoría de los efectos adversos a nivel cerebral y en otras regiones del cuerpo.
Originaria de Asia central y del sur, la mariguana es la droga ilícita de mayor consumo en el mundo, contabilizándose alrededor de 183 millones de consumidores en 2014, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2017.
En México es el estupefaciente más consumido con una tendencia al alza, pues la prevalencia de haberla usado alguna vez se incrementó de 3.5 por ciento en 2011 a 8.6 por ciento en 2016, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017. Mientras que en la población escolar nivel bachillerato, su prevalencia es de 18.5 por ciento en el medio urbano y 11.8 por ciento en el ámbito rural, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014.
Subjetividad vs evidencia científica
Ezequiel López fuma la hierba desde hace 36 años. Lo hace diario con un cigarrillo, pero hay ocasiones en que uno no es suficiente y se permite otros. La probó a los 14 años, cuando cursaba la preparatoria, por la curiosidad de saber qué se sentía. Su efecto relajador le agradó y de ahí a la fecha la considera parte de su canasta básica.
“No consumo mucho. Me hago un cigarro, le doy unas fumadas, me siento pacheco y lo apago. Cuando se me pasó el viaje, me da hambre y como; me lavo la boca y vuelvo a fumar, casi todo el día ando mariguano”, reconoce.
Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda. Se refieren a que es una sustancia natural y medicinal, por lo tanto no hace daño; que no produce adicción ni síndrome de abstinencia, o que no tiene efectos adversos importantes, como el hecho de no morir por una sobredosis.
Estas ideas provienen directamente de quienes la usan. Para Ezequiel, la hierba es como la medicina que le apacigua las presiones: “si tengo una preocupación, me tranquiliza; si no puedo dormir, me relaja y duermo; si no me da hambre, hace que todo se me antoje”.
En su historial de consumo de estupefacientes figuran la “Juana”, la cocaína, la morfina sintética y la piedra, drogas que considera más fuertes y a las que les atribuye su etapa delictiva.
Tras haber comparado los efectos de cada una de esas sustancias, considera que la cannabis es natural e inofensiva, pues dice no haber identificado ningún daño en su persona, “hasta ahora no se me borra la cinta”.
Incluso le confiere efectos medicinales, al considerarla un antidepresivo, porque “si estás bajoneado o presionado, te das un toquecito y todo tranquilo”.
Sin embargo, la evidencia científica muestra lo contrario. Múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso. Entre ellos, el deterioro de la capacidad para recordar información nueva, alteraciones de la percepción de espacio-tiempo; eleva la frecuencia cardiaca y disminución de la presión arterial, aumenta el riesgo de trastornos psiquiátricos y disminuye las respuestas inmunológicas; además de alterar la coordinación motriz al impedir el desempeño adecuado en actividades físicas (deportes, conducción de vehículos, actividad sexual, etcétera); en tanto que se le asocia a la depresión y el nerviosismo, a bronquitis e infecciones pulmonares, como se reseña en el artículo “El cerebro, las drogas y los genes”.
Un grupo de investigación del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderado por el doctor Óscar Prospero García, ha obtenido evidencia de que el Delta-9-THC disminuye la actividad cerebral y, en pruebas en ratones a los que se les administra la sustancia psicoactiva, se ha visto que se vuelven más lentos para responder y cometen más errores cuando se evalúa la atención y memoria.
¿Cómo actúa? y ¿cómo afecta?
Nuestro organismo cuenta con moléculas parecidas a las que provocan el efecto psicoactivo de la mariguana, se trata de los receptores endocannabinoides, los cuales son generados por las neuronas cerebrales para modular su actividad, su función es mantener el equilibrio interno del cuerpo (homeostasis) y de manera natural nos induce el placer de relajarnos, de dormir, de comer o de la actividad sexual.
Cuando los endocannabinoides son sobre estimulados por sustancias externas, se generan más conexiones de las que se requieren y, por lo tanto, promueven que la persona reincida en el consumo.
En la Cannabis sativa hay entre 500 y 700 compuestos, de ellos unos 70 tienen acción cannabinoide, siendo el Delta-9-THC de los más estudiados por su carácter psicoactivo.
Al fumar un porro, los efectos comienzan a sentirse rápidamente por la capacidad de esta especie vegetal para llegar al cerebro después de atravesar las barreras biológicas. Estando ahí, actúa sobre los receptores endocannabinoides CB1 y CB2, los cuales modulan la liberación de diferentes sustancias químicas (neurotransmisores) relacionadas con la modulación de la densidad ósea, el apetito y los fenómenos inflamatorios, entre otros aspectos.
La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, académica del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señala que esta molécula tiene acción sobre receptores localizados en el hipocampo y en la corteza frontal, regiones que permiten crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención, además que están relacionadas con la percepción de las consecuencias de los actos.
“Pero además actúa en el sistema inmunológico, en la unión de receptores CB2, provocando que las células respondan menos”, refiere en entrevista.
Las moléculas de Delta-9-THC actúan además en el cerebelo, una región encargada de funciones como la coordinación motriz fina, la producción del lenguaje y de ritmo, la percepción del tiempo y procesos cognitivos de mayor orden.
Investigadores del Instituto de Neurobiología de la UNAM, campus Juriquilla en Querétaro, analizan esta región para conocer de qué forma las afecta esta molécula psicoactiva.
Bajo la dirección del doctor Sarael Alcauter Solórzano, el estudio consiste en analizar imágenes de resonancia magnética del cerebro de consumidores de mariguana y de un grupo control (no consumidores); con ello se quiere conocer si existen diferencias estructurales y funcionales.
“Hemos encontrado que el cerebelo puede mostrar patrones alterados de desarrollo a causa de esta molécula, y que los consumidores presentan menor conectividad funcional en estas redes comparadas con los sujetos control; aunque hay que reconocer que este hallazgo puede no ser consecuencia del consumo, o bien, ser una diferencia entre la estructura y la función del cerebro que predispone a los sujetos al consumo”, explica el investigador a la Agencia Informativa CONACYT.
Adicionalmente, han detectado que los consumidores de cannabis presentan menor conectividad funcional en las redes frontoparentales, las cuales están encargadas de funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo y atención.
Adiós a los mitos
A sus 50 años, Ezequiel López rechaza tener una adicción a la mota, asegura poder dejarla en el momento que lo desee, sin que le provoque alguna alteración.
“La he dejado una semana, 15 días o hasta un mes y nada. Estuve jurando por varias etapas y no tuve ningún problema”, dice.
No obstante, la literatura científica ha documentado que la Cannabis sativa sí genera adicción y síndrome de abstinencia. Se ha mostrado que las personas que la usan frecuentemente desarrollan tolerancia farmacobiológica, lo que los lleva a consumir cantidades mayores para obtener los efectos deseados.
En el Laboratorio de Cannabinoides de la Facultad de Medicina de la UNAM se han realizado experimentos utilizando como modelos ratones de laboratorio a los que se les suministra el principio activo de la mariguana, en los que se observa que el Delta-9-THC genera tolerancia, dependencia y abstinencia, como lo dejó de manifiesto el doctor Óscar Prospero en el Simposio Marihuana y Salud en 2015.
En sus pruebas observaron que al dejar de suministrar la sustancia psicoactiva e inducir el síndrome de abstinencia presentan signos que hacen evidente los efectos, entre ellos rascarse el cuerpo, lamerse los genitales, dar saltos y realizar una marcha hacia atrás.
De acuerdo con la doctora Silvia Cruz Martín del Campo, este síndrome no es tan evidente en los consumidores de mariguana, como sí ocurre con otras drogas, debido a que la sustancia psicoactiva, después de actuar en el cerebro, tiende a almacenarse en el tejido adiposo y se mantiene ahí a lo largo de varias semanas, por lo que durante ese tiempo sigue suministrándose de manera constante.
Empero, en los consumidores que dejan de consumirla por periodos prolongados presentan cuadros de ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para dormir y pérdida de apetito. Durante su presentación en el foro Mariguana, una mirada desde la evidencia científica, la investigadora nacional nivel II explicó que se ha documentado que la adicción se desarrolla en uno de cada nueve usuarios cuando el consumo se inició después de los 18 años, pero es de uno de cada seis en consumidores menores de esa edad.
Un mito común es que por sí misma es medicinal y, por lo tanto, fumarse un churro contribuye a tener buena salud; tal y como considera Ezequiel López: “es medicinal porque no me enfermo, en la casa a todos les da gripa y a mí no”.
Las investigaciones en torno a aplicaciones terapéuticas y farmacéuticas de los compuestos activos de la mariguana giran en torno a algunas sustancias no psicoactivas, como el cannabidiol, a partir de la cual se han desarrollado medicamentos que actúan sobre los endocannabinoides.
Actualmente en el mercado hay fármacos basados en este compuesto que contribuye al tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, Nabilone y Dronabinol, receptados para prevenir náuseas y vómito causado por tratamientos contra el cáncer y que se receta cuando otros medicamentos no funcionan, así como la pérdida de apetito y de peso; y Sativex, un medicamento recetado para tratar a esclerosis múltiple.
No apto para menores
El cerebro es un órgano que también se va desarrollando conforme a nuestra edad; el de niños y adolescentes está en constante maduración y existe evidencia científica que si el consumo de estupefacientes se realiza en edades tempranas se registra un deterioro cognitivo.
La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, especialista en neurobiología de las adicciones, detalla que el cerebro adolescente es más susceptible a tomar riesgos y a tener los efectos gratificantes de una sustancia de abuso, por lo que es más fácil que desarrolle adicciones.
“Se sabe que el consumo en inicio temprano disminuye la conectividad neuronal, porque las diferentes zonas del cerebro que queremos conectadas son las que tienen que ver con las emociones, con la forma de echarlas a andar y de controlarla. Un adulto que se desarrolla bien, desarrolla una buena conectividad entre la parte impulsiva y la racional, que hace que tengamos la capacidad de evaluar los riesgos y asumir el control de la conducta; los adolescentes y personas que consumen drogas, tienen un desbalance en esta área”, abunda.
El consumo de drogas ilícitas en menores de 10 y 18 años ha aumentado en las últimas décadas, siendo de 17.2 por ciento, refiere la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas entre Adolescentes (Encode) 2014.
El problema no es menor, considera la investigadora del Cinvestav, debido a que el deterioro de la memoria que provocan los estupefacientes, entre ellos la mariguana, afecta su desarrollo escolar e impacta directamente en sus posibilidades de éxito, de ahí que pugna porque las políticas públicas pongan particular atención en la prevención y tratamiento en los menores de edad.
Despenalización, ¿hacia dónde va?
En abril pasado, el Poder Legislativo realizó reformas para eliminar la prohibición y penalización del uso medicinal e investigación científica de la mariguana y sus derivados de su producción y distribución con estos fines.
En ellas se establece que el Tetrahidrocannabinol (THC) es una sustancia psicotrópica con valor terapéutico, que en concentraciones de isómeros menores o iguales a uno por ciento no representan problemas para la salud pública.
Desde la perspectiva de la comunidad científica, los cambios a la legislación son importantes porque permitirán explorar y explotar el potencial médico de las moléculas de la Cannabis sativa; no obstante, consideran que esta permisividad podría potenciar su consumo.
El doctor Sarael Alcauter califica de positivos los cambios en la legislación porque las posturas prohibicionistas limitan incluso la investigación, y a partir de los trabajos científicos que se realicen en torno al uso terapéutico contribuirán a asuntos de salud pública.
Pero además considera que desde su trinchera, el estudio que realizan en torno a los efectos por el alto consumo de cannabis, generan evidencia científica sobre la otra cara de la moneda, que son los efectos adversos que genera, y la pertinencia de que haya políticas públicas adecuadas.
A esa postura se suma la doctora Silvia Cruz Martín del Campo: “nosotros como farmacólogos que hacemos investigación, damos evidencias científicas que sean un insumo para que quienes hacen las políticas públicas tomen las mejores decisiones y no es una cosa dicotómica”.
Desde el punto de vista del consumidor, Ezequiel López defiende las modificaciones legales, pues de esta manera “ya no se nos ve a los mariguanos como delincuentes, sino como personas que tenemos derecho a fumar lo que queremos”, dice mientras exhala el humo de su churro.
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- El ftalato es un plastificante asociado al aumento de probabilidades de sufrir asma o cáncer
La Paz, Baja California Sur.- 28 de diciembre de 2017.- (aguzados.com).- El di (2-etilhexil) ftalato (DEHP por sus siglas en inglés) es un plastificante tóxico que tiene el potencial de ingresar a un organismo, a través del contacto directo por la ingesta de alimento previamente contaminado o por la inhalación de la sustancia gasificada en la atmósfera.
Está asociado al aumento de las probabilidades de padecer enfermedades como asma y cáncer. Sin embargo, esta relación aún no ha sido estudiada a fondo, y se desconoce el grado del impacto que tiene en las personas por la exposición a la sustancia.
La doctora Tania Zenteno Savín, investigador titular C del Departamento de Planeación Ambiental y Conservación del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) mencionó que analizan el efecto del DEHP sobre procesos de estrés oxidativo, la síntesis y degradación de adenosin trifosfato (ATP) -un nucleótido fundamental en la obtención de energía celular-, así como los mecanismos de reparación del ácido desoxirribonucleico (ADN), en mamíferos marinos y terrestres.
“El ftalato no forma una unión química con los plásticos y con cualquier alteración se puede liberar al ambiente; al aire, a la tierra o al mar”, señaló Zenteno Savín.
“No hemos encontrado en la literatura, estudios que digan cuáles son los mecanismos bioquímicos, a través de los cuales estos contaminantes pueden generar daño a las células. No obstante, recientemente se han publicado una serie de artículos en los que indican relaciones importantes entre la presencia de ftalatos en el agua que bebemos, en el aire que respiramos, en la tierra con la que entramos en contacto y enfermedades, como asma o cáncer”, afirmó.
El DHEP se añade a los plásticos, para hacerlos más flexibles y facilitar su manipulación. Llega a desprenderse con facilidad, porque no está unido químicamente a la estructura del plástico.
Lo podemos encontrar en productos de uso diario, como botellas y empaques, utilizados para contener bebidas y alimentos, juguetes para niños, distintos tipos de maquillaje, pinturas para el hogar e interiores de automóviles, entre otros.
Los efectos tóxicos
La maestra en ecología marina Raquel Gabriela Arroyo, becaria del CONACYT en el Programa de Doctorado en Ciencias en el Uso, Manejo, y Preservación de los Recursos Naturales del CIBNOR, detalló que la investigación está enfocada en analizar el efecto que tiene el DHEP en células de músculo (mioblastos) de elefante marino del norte y de humano, con la intención de evaluar las secuelas de la contaminación en los tejidos de las personas.
Los investigadores sostienen la hipótesis de que las células de mamíferos marinos presentan mayor tolerancia a la exposición de contaminantes como el ftalato, en comparación con las células de mamíferos terrestres.
Esto puede deberse a que los mamíferos marinos presentan una alta capacidad antioxidante que puede estar asociada con los largos periodos de hipoxia a los que son sometidos durante los períodos de buceo que realizan.
“Existen trabajos del Laboratorio de Estrés Oxidativo del CIBNOR que sugieren que los mamíferos marinos tienen una mayor capacidad antioxidante en comparación con mamíferos terrestres”, mencionó Arroyo.
“Los mamíferos marinos, debido a su historia de vida, bucean. Durante estos periodos en los que les falta oxígeno, se producen especies reactivas de oxígeno que pueden generar daños celulares. Sin embargo, no se han visto tantos daños en mamíferos marinos como se ha visto en mamíferos terrestres”, continuó.
Los especialistas pretenden evaluar el efecto que tiene la exposición a diferentes dosis de DHEP que se encuentran en los microplásticos (partículas de plástico de alrededor de cinco milímetros de diámetro) que se encuentran presentes en los mares.
“Esta capacidad de los mamíferos marinos de defenderse de las especies reactivas, también les puede brindar cierta ventaja ante los efectos que pudieran tener algunos contaminantes. Debido a estos antioxidantes suponemos que el daño celular asociado al ftalato, bajo las mismas condiciones, será casi imperceptible en las células de elefante marino, si lo comparamos con otra especie que presentan menores niveles de antioxidantes, como serían los humanos”, continuó Arroyo.
En el laboratorio
La investigación evalúa el efecto de la exposición a diferentes concentraciones de ftalato en células musculares de elefantes marinos, que son mamíferos marinos que por su composición genética tienen mayores antioxidantes que mamíferos terrestres y por tal motivo, el grupo de investigación de la Dra Zenteno Savín, tiene la hipótesis que son más tolerantes a la exposición a contaminantes como el ftalato.
Para abordar la hipótesis, los investigadores están estableciendo cultivos celulares primarios de células de músculos de elefantes marinos y de humanos, que posteriormente expondrán a diferentes dosis de ftalatos, para documentar su respuesta.
La etapa actual del estudio se centra en el cultivo de células musculares de elefantes marinos que están exponiendo a la sustancia tóxica.
“Estamos analizando el efecto que tiene el ftalato en las células musculares a nivel de estrés oxidativo, las defensas antioxidantes, los daños al material genético y metabolismo del AT´P, y vamos a ver mecanismos de reparación del material genético”, comentó Arroyo.
Datos preliminares indican que los investigadores lograron identificar la dosis letal media en células de elefantes marinos; en referencia a esta concentración del compuesto, expondrán a las células a diferentes tiempos, bajo distintas dosis de DEHP.
“Para poder realizar los experimentos tuvimos que calcular la dosis letal media, esto quiere decir a qué concentración del ftalato, la mitad de la población celular se muere. Para obtener esta dosis, realizamos varios bioensayos, posteriormente, con base en esta cifra, que fue de 0.27 micromolar (µM), podremos evaluar a qué otras concentraciones vamos a exponer a las células, para ver realmente los efectos del DEHP. Queremos manejar concentraciones reales, a las cuales los organismos van a estar expuestos en el ambiente”, explicó Arroyo.
“Queremos ver cómo responden estas células a mayor exposición de ftalatos y vamos a estudiar estas respuestas en términos de cuántas células sobreviven, qué producción tienen de especies reactivas de oxígeno, que a final de cuentas son las que generan el daño que llevan a enfermedades en humanos de las cuales nos protegemos con antioxidantes. Los antioxidantes, por supuesto, de los que esperamos ver mayor cantidad en células de elefantes marinos que de humanos, y también queremos ver el metabolismo del ATP, que es la molécula que brinda energía a las células”, detalló Zenteno Savín.
Los investigadores están estableciendo cultivos celulares de elefante marino y de humano
La intención es conocer los efectos de ftalato en diferentes dosis y por distintos tiempos de exposición, en las células de mamíferos marinos y de los humanos, para generar hipótesis sobre los mecanismos de afectación y recuperación celular de los organismos. De esta forma, existe la posibilidad de encontrar procesos de recuperación en mamíferos marinos que pueden ser aplicados a mamíferos terrestres, para disminuir y quizá, prevenir enfermedades causadas por la exposición a este tipo de contaminantes.
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- Los participantes deben tratar temas científicos y tecnológicos en no más de cinco cuartillas
Ciudad de México.- 1 de diciembre de 2017.- (aguzados.com).- La Secretaría de Educación del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro a través de su Consejo de Ciencia y Tecnología (Concyteq), convoca a participar en el cuarta convocatoria Mi cuento de ciencia 2017.
La convocatoria está dirigida a los niños con edades de entre 10 y 15 años interesados en escribir un cuento que aborde temas científicos y/o tecnológicos. Que los participantes sean residentes del estado de Querétaro.
Los participantes deberán entregar un texto de un cuento inédito que aborde temas científicos y tecnológicos cuya extensión máxima sea de cinco páginas en tamaño carta, escrito a mano con letra legible, en caso de no contar con computadora. En su primera página deberán figurar el título, seudónimo, nombre de la convocatoria “Mi cuento de ciencia 2017” y la categoría. Además del envío del formato de registro (disponible en www.concyteq.edu.mx).
Los interesados podrán participar en el categoría 1: edad de 10 a 12 años; y categoría 2: edad de 13 a 15 años. De los tres mejores cuentos en cada una de las categorías sólo uno de ellos se publicará y será determinado por el Jurado.
Todos los cuentos serán evaluados por un jurado que revisará, analizará, evaluará y seleccionará los cuentos ganadores. El jurado estará integrado por investigadores, escritores y divulgadores de ciencia y su fallo será inapelable.
El autor (es) del cuento es (son) responsables frente a cualquier reclamo de cualquier tercero relacionado con su contenido garantizando que la obra es única, original, inédita y de su propia autoría.
Los ganadores ceden al Concyteq el derecho exclusivo de difusión y distribución de su obra. Así como los derechos de publicación tanto en formatos impresos como electrónicos, pudiendo reproducir, almacenar y distribuir copias totales o parciales, pudiendo transmitirla a través de Internet y otras redes informáticas y de telecomunicaciones y permitiendo a terceros su lectura, reproducción y/o almacenamiento permanente (download). Del mismo modo el Concyteq podrá cederlos a revistas, periódicos, editoriales, consejos estatales, instituciones de educación superior, centros de investigación o sociedades sin ánimo de lucro para la difusión de sus actividades de divulgación.
Los autores premiados podrán hacer públicos los trabajos por los medios que consideren adecuados, siempre y cuando se incluya la siguiente frase: “Premiado en la Convocatoria Mi cuento de ciencia 2017 emitida por el Concyteq y con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ”.
Las bases completas de las convocatorias se encuentran aquí. Para dudas sobre la convocatoria comunicarse a las oficinas del Concyteq al teléfono: (442) 21436-85, 212-72- 66, extensiones 114 y 116.
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- Se realiza un estudio sobre su vegetación para contribuir a su conservación
Aguascalientes, Ags.- 28 de diciembre de 2017.- (aguzados.com).- Aguascalientes cuenta en su geografía con diversos ecosistemas y área naturales protegidas. Joaquín Sosa Ramírez, profesor de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1, ha iniciado un estudio sobre la vegetación que hay en estos ecosistemas para contribuir a su conservación.
Sosa Ramírez comentó en entrevista para Agencia Informativa Conacyt: “Nos hemos ocupado más de las plantas, los proyectos están en un área natural protegida de Aguascalientes. A través del conocimiento de la biodiversidad, se busca aportar a la preservación de los servicios ecosistémicos que brindan estas áreas naturales protegidas, como la producción de oxígeno, la captura de carbono, la regulación del clima y de los ciclos biológicos, mismos que no tienen un valor en el mercado, pero contribuye al bienestar de la humanidad”.
Para ello, tres estudiantes de la Maestría en Ciencias Agronómicas: Jesús Abad Argumero Espinosa, Erica Cecilia Sánchez Estrada y Edith Alejandra Orozco Medina, se incorporaron al proyecto para realizar estudios sobre la ecología, vegetación y el manejo de ecosistemas.
El proceso de investigación fue el siguiente: “En primer lugar hacemos un análisis de las plantas que viven en un paisaje, este paisaje es un conjunto de ecosistemas, hacemos un análisis en cada uno de los ecosistemas para ver qué plantas viven ahí. A eso lo conocemos como la composición florística, las plantas las dividimos en herbáceas, arbustivas y arbóreas”.
Una vez determinada la composición florística, el equipo de investigación realizó un análisis para conocer la densidad de las distintas especies, para así establecer su distribución por hectárea.
Asimismo, hicieron un estudio de la estructura vertical de cada una de las plantas arbóreas, se midió el diámetro de los troncos para conocer su edad.
Diversidad arbórea y arbustiva
En el área natural protegida Cerro del Muerto, identificaron 44 especies arbóreas y arbustivas, pertenecientes a 18 familias y 29 géneros. Las especies más ampliamente distribuidas en el paisaje fueron: Mimosa monancistra (25 por ciento), seguida de Dalea bicolor (21.15 por ciento), y Dodonaea viscosa se distribuyó en 19 por ciento de los sitios analizados.
Con relación a la composición florística y el análisis linear, encontraron 34 familias, 84 géneros y 116 especies, siendo las especies dominantes en el sitio de muestreo Bouteloua chondrosioides, Bouteloua curtipendula, Chloris gayana, Chloris virgata, Melinis repens, Paspalum pubiflorum y Sporobulus pyramidatus.
Mientras que en la estructura vegetal del bosque tropical seco de Calvillo identificaron 77 especies de árboles y arbustos, de estas, ocho se distribuyen en más del 70 por ciento del paisaje: el garambullo (Myrtillocactus geometrizans), el palo bobo (Ipomoea murucoides), el varaduz (Eysenhardthya polystachya), la venadilla (Bursera fagaroides) y el palo blanco (Forestiera phylieroides).
Apoyo a la alimentación del ganado
Finalmente, Sosa Ramírez afirmó que con los resultados obtenidos, hicieron recomendaciones a los productores pecuarios, como sacar las vacas al pastoreo en una fecha que coincida cuando las plantas están a punto de florear, para que haya una armonía en los recursos naturales.
“Por otro lado, hicimos un análisis de los sistemas de producción. Generalmente los ejidatarios producen leche y traen su ganado en pastoreo, entonces la idea es decirle de que manera pueden manejar su ganado. Hicimos un análisis de sus sistemas de producción: cuáles son sus prácticas, cuánta leche producen, a cómo está el precio de la leche, que conexión hay entre la vegetación herbácea y la arbustiva con los sistemas de producción, porque hay arbusto que son muy buenos como forraje”, señaló.
Al conocer las herbáceas –muchas de las cuales son pastos–, pudieron elaborar una guía para la alimentación del ganado, pues una vez ubicadas las pertenecientes a la familia de las gramíneas, que tiene un alto valor forrajero, procedieron a establecer un organigrama para consumir las plantas de manera sustentable.
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- Lo desarrollan en forma de cápsulas de gel que contiene Rhizobium y Azospirillum
El Llano, Aguascalientes.- 7 de noviembre de 2017.- (aguzados.com).- Un equipo de estudiantes del Instituto Tecnológico El Llano —perteneciente al Tecnológico Nacional de México (Tecnm)— desarrolla un biofertilizante en forma de cápsulas de gel que contiene Rhizobium y Azospirillum, un par de bacterias que favorecen el desarrollo radicular de las plantas.
El estudiante José Arturo González Ibarra indicó que el equipo de trabajo participante en este proyecto seleccionó Rhizobium y Azospirillum para aprovechar el nitrógeno al máximo y de forma natural (orgánica), generando nuevas células, propiciando así el buen desarrollo de la planta y un mayor follaje.
“También puede generar aminoácidos y, de esta forma, tener raíces más funcionales, permitiendo una mejor absorción de agua y nutrientes. Entonces, si tenemos una raíz funcional y bien desarrollada, por ende, tenemos mayor producción, rendimiento y sanidad en las plantas”, detalló en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.
Para ello, consultaron estudios de metabolismo bacteriano; sin embargo, observaron que en el mercado, la mayoría de los biofertilizantes con estas cepas bacterianas son líquidos o sólidos, que funcionan bien solamente en condiciones de humedad, pero no son eficientes en climas semidesérticos.
“Nosotros estamos utilizando el mucílago de nopal como medio encapsulante de las bacterias, entonces lo que estamos haciendo es encapsular las bacterias dentro del mucílago, y este sería nuestro biofertilizante”, precisó.
Fertibakter son cápsulas en forma de gel que se aplican al suelo y cuya función es mantener la viabilidad de las bacterias en condiciones de sequía, principalmente en tierras de cultivo donde no existan sistemas de riego, esto permite que Rhizobium y Azospirillum mantengan su capacidad fertilizante durante el ciclo agrícola.
“El mucílago de nopal lo usamos como un vehículo biológico, el cual protege la bacteria y le da condiciones energéticas y de humedad. Hay que destacar que durante el ciclo de cultivo la bacteria será funcional, aunque no tenga agua. Este producto además de actuar como fertilizante orgánico, también ayuda a la regeneración del suelo y al ahorro del agua”, subrayó.
Para finalizar, el asesor Fabián Cruz Macías manifestó que ya se han realizado pruebas piloto en hortalizas y plantas del semidesierto, cuyos resultados están siendo evaluados con la intención de elaborar a futuro un paquete tecnológico para el uso y manejo de dicho producto. Por su parte, los estudiantes agregaron que la producción masiva de este biofertilizante tiene alto potencial, no solo en la región sino también en cualquier tierra de cultivo, debido a su gran versatilidad y adaptabilidad.
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