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Armando Bonilla
México, D.F., 30 de enero 2016.- (aguzados.com).- Aun cuando reconoce que llegó a la biología debido a que no fue aceptada en la carrera que deseaba estudiar, la doctora María Antonieta Chávez se ha convertido en una de las investigadoras más importantes en su área en la actualidad.
Incluso, recientemente fue reconocida con el Premio de Investigación en Biomedicina “Dr. Rubén Lisker” por su investigación para combatir la leucemia. "El premio me significa un gran compromiso con quienes me otorgaron el reconocimiento, con mis estudiantes y personal, porque se trata de gente que confía en mis proyectos, cree que son interesantes, que son relevantes y los respaldan".
Su incursión en el mundo de la biología
En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora, que actualmente se desempeña como investigadora asociada en la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades Oncológicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), relató que estudió la carrera de biología en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza. “Llegué a esa licenciatura como segunda opción”, reveló.
Asimismo, detalló: “Al terminar la preparatoria, yo quería estudiar la carrera de investigación biomédica básica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realicé los trámites, pero al final de la selección no fui aceptada, así que decidí estudiar biología, pero siempre con la convicción de que en algún momento me desarrollaría como investigadora”.
Respecto a las dificultades que le significó no haber sido aceptada en la carrera que deseaba estudiar y qué tanto la desanimó esa situación, la investigadora mencionó que aun cuando no se trató de su primera opción, la biología siempre fue un área que le atrajo y que ello, sumado al apoyo y respaldo de su familia, contribuyó a que su formación académica no representara retos adicionales a los que enfrenta cualquier otro estudiante.
Una vez concluida su carrera realizó una maestría en ciencias en la Facultad de Ciencias de la UNAM y más adelante continuó con el doctorado en investigación biomédica básica en la Facultad de Medicina de la máxima casa de estudios.
De acuerdo con la doctora especializada en el estudio de células troncales con leucemia mieloide crónica, comenzó a realizar investigación al concluir sus estudios de licenciatura, mientras realizaba su tesis de titulación.
Al respecto, precisó que durante su trabajo de tesis de licenciatura, intentó purificar una proteína que inhibía la proliferación de células de cáncer de cérvix. “Fue así como comencé a aprender y trabajar en torno a la biología celular y cultivos celulares (…) Disfruté mucho la carrera, aprendí mucho de muchas áreas, terminé en biología celular, que la verdad me encantó y ahí me seguí”.
Añadió que al terminar sus estudios de doctorado tuvo la fortuna de quedarse al frente del Laboratorio de Células Troncales Leucémicas, puesto que ostenta hasta la fecha y desde donde sus diversas líneas de investigación han ido madurando.
Las líneas de investigación
Al referir las líneas de investigación en torno a las cuales ha construido su carrera, dijo que sus intereses se enfocan en tres grandes áreas que consisten en el estudio del microambiente para identificar si existen nichos preferenciales en donde a las células leucémicas les guste sobrevivir, proyecto que cuenta con apoyo de un Fondo Conacyt.
Otra de sus líneas de investigación es la búsqueda de marcadores en la superficie de las células troncales de leucemia mieloide crónica, que permita distinguirlas de las células normales y de las que no son primitivas —con cierto grado de maduración—, conocimiento que también posibilitaría tener un marcador de permanencia o de progresión de la enfermedad.
Entretanto, la tercera línea consiste en probar la respuesta de las células troncales de leucemia mieloide crónica, cuando son crecidas in vitro, es decir, definir si son sensibles a ciertos agentes utilizados para combatir la leucemia. “Lo que estamos haciendo es probar esas moléculas (tratamientos) en las poblaciones normales y en las poblaciones leucémicas más primitivas crecidas in vitro, para determinar si existe alguna molécula que tenga efectos selectivos o preferenciales”.
Los hallazgos más relevantes
“Comencé mi doctorado trabajando sobre células troncales de leucemia mieloide crónica, durante mis estudios evalué el crecimiento de las células más primitivas que se encuentran en el sistema óseo de los sujetos, antes y después de ciertas opciones de tratamiento”.
Derivado de ese trabajo, su primer hallazgo científico radicó en identificar que las células troncales en su etapa más primitiva, es decir, las responsables de mantener la enfermedad, no son eliminadas por los fármacos y el siguiente paso, en entender por qué estas células no son eliminadas.
“Actualmente trabajamos para probar agentes que las puedan eliminar sin perjudicar las funciones de las células sanas, ya que ambas, las leucémicas y las sanas, coexisten en la médula del paciente”. Este proyecto dio lugar a haber sido galardonada con el premio Rubén Lisker.
La vida más allá del laboratorio
Aun cuando, a decir de los grandes científicos mexicanos, su profesión es una de las más demandantes, la mayoría de ellos coincide en la importancia de generar un balance entre la vida personal y la actividad profesional.
En ese contexto, la doctora María Antonieta Chávez relató: “Una vez que salgo del laboratorio me convierto en mamá y no abandono eso hasta el anochecer, cuando los hijos se van a descansar (…) Disfruto mucho estar con mi familia, esposo, hijos, soy producto de una familia muégano y tengo una familia muégano”.
Asimismo, añadió: “Soy una investigadora que disfruta mucho su trabajo, pero también soy la mamá que disfruta mucho a su familia; además uno juega muchos roles, mamá, hermana, hija, esposa, amiga, y yo los disfruto todos al máximo”.
Además de ello, dijo, le gusta acampar con sus amigos biólogos y "soy una persona a la que le gusta bailar y lo hago donde se me presente la oportunidad".
Finalmente, la doctora mencionó que para ella ser investigadora representa “pasión y compromiso, uno tiene que ser apasionado de lo que investiga, todas las cosas en las que trabajes te deben generar pasión, entrega y ganas de salir a hacer tu trabajo todos los días porque de otra manera no lo disfrutas”.
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Eduardo Piña
México, D.F., 25 de enero 2016.- (aguzados.com).- Con la finalidad de proponer una terapia alternativa en el tratamiento de diabetes mellitus tipo 1, la cual según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se encuentra como la segunda causa de muerte en el país, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) trabajan en el desarrollo de un dispositivo llamado Proinsulitron.
Se trata de un aparato de aplicación subcutánea con dos compartimentos, el primero contiene un bacteria modificada (Escherichia coli) que realiza un monitoreo de los niveles de glucosa del cuerpo de la persona en tiempo real; y el segundo suministra insulina ofreciendo un tratamiento personalizado en caso de que el portador así lo requiera, menciona Ilia Xrysw Hernández Mejía, colíder del proyecto.
Proinsulitron tiene tamaño de dos centímetros y está hecho con materiales biocompatibles con el cuerpo humano para que no causen respuesta inmune en el paciente y sea rechazado. El dispositivo combina aspectos de ingeniería mecánica y biotecnología, logrando garantizar el suministro de la dosis de insulina correcta para quien requiera utilizarlo.
Recientemente este proyecto ha sido ganador de la medalla de plata en la categoría de salud en el Concurso Estudiantil de Biología Sintética que organiza la International Genetically Engineered Machine (iGEM) Foundation.
Proinsulitron es el trabajo en conjunto de estudiantes universitarios de diversas carreras como biología, biomedicina, medicina, ciencias genómicas, ingeniería y quimicofarmacobiología.
Con el proyecto Proinsulitron los estudiantes buscan ofrecer en el mercado un dispositivo que sea cómodo, económico y seguro para quien lo utilice, y sea una alternativa en el tratamiento de esta enfermedad. "Generalmente es por medio de insulinoterapia aplicando inyecciones con mediciones diarias que pueden resultar incómodas para el enfermo o las bombas de insulina que tienen un precio elevado y no todas las personas pueden costearlo", apunta Hernández Mejía.
Ilia Xrysw Hernández Mejía cuenta que Proinsulitron nace tres años atrás con la idea del líder del proyecto, Alejandro Guzmán Vendrell, estudiante de biología, el cual pensaba que era posible realizar este dispositivo con las características adecuadas.
Aunque por ser estudiante y no pertenecer a algún tipo de programa de alguna dependencia, muchas fueron las dificultades que se presentaron para conseguir apoyo.
"Sabía que esto no lo iba a lograr solo, así que por esta razón se dio a la tarea de buscar a estudiantes sobresalientes dentro de las disciplinas que se necesitaban para desarrollar el dispositivo. Fue así como tuvo acercamiento con diferentes facultades, profesores y directores, para contactar a los estudiantes y proponernos realizar Proinsulitron”, agrega.
Integrantes del proyecto Proinsulitron
Alejandro Guzmán Vendrell, Ilia Xrysw Hernández Mejía, Alejandro Rodríguez Gama, Lizbeth Airais Bolaños Castro, Diego Fernando Galavíz López, Carlos Andrés Gil Gómez, Alfredo López Castillo, Frida Fernanda Reyes Arroyo, Pablo Padilla Longoria, José Antonio Alonso Pavón, Marco Arieli Herrera Valdez, José Eduardo Rodríguez Bustamante y Roberto Arreguín Espinosa de los Montes.
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Érika Rodríguez
Zacatecas, Zac, 22 de enero 2016.- (aguzados.com).- Un equipo de especialistas de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) ha desarrollado un biosensor para la detección temprana del virus del papiloma humano (VPH), cuya infección persistente puede causar cáncer cérvicouterino.
Este biosensor, cuya iniciativa fue financiada por el Fondo Mixto de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica (Fomix), es un proyecto multidisciplinario, en donde tras cuatro años consecutivos de investigación, contribuyen expertos en las áreas de Biología Molecular, Electroquímica, Ingeniería Química y Electrónica.
El doctor Sergio Miguel Durón Torres, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), cuya área de desarrollo es la electroquímica, así como la doctora Marisol Galván Valencia, cuya especialidad consiste en fisiología y neurociencias, compartieron para la Agencia Informativa Conacyt su proyecto.
“Entre las aplicaciones que hemos desarrollado está la emulación o diseño de sensores electroquímicos de ADN. En específico nos hemos centrado en detectar el virus del papiloma, el cual es una de las principales causas de mortalidad a nivel nacional y mundial, ya que es el causante del cáncer cervicouterino. El cáncer cervicouterino es muy peligroso porque cuando se logra detectar es en etapas muy avanzadas de la enfermedad, por ello asumimos la idea de tener una detección temprana del virus y que no logre avanzar a etapas tardías”, detalló Durón Torres.
Fases de extracción en biología molecular
Se ha mantenido una colaboración con el Hospital General Fresnillo, Zacatecas, quienes otorgan a los investigadores las muestras para llevar a cabo la medición. Posteriormente, el doctor Jorge Ayala Luján, del Laboratorio de Patología y Diagnóstico Molecular de la UAZ, es quien se encarga de la extracción del fragmento de ADN requerido para tomar la muestra inicial.
“El papiloma tiene una sección que no tiene ninguna otra especie, por eso podemos ser altamente específicos en la detección. Incluso se pueden identificar mutantes del virus, ya que cuando cambian se refleja en el ADN, aunque se trate de un cambio muy pequeño”, añadió el doctor Durón Torres.
Electroquímica aplicada
Una vez que se tiene la sección del ADN, se pega una cadena sencilla en un electrodo de oro. A través de este proceso, llamado espectroscopía de impedancia electroquímica, se hace una serie de transferencia de electrones a este electrodo y consecuentemente se hace pasar a una molécula de oligonucleótido para emitir una señal que pueda ser vista por el usuario. “Como es altamente específico, en el electrodo de oro al pegarse la cadena sencilla con la muestra, si es el VPH se va a hibridar; si no es el virus, no se hibrida. Ese es el evento que permite la detección”, detalló.
El doctor mencionó que la cantidad de electrones varía si la cadena es sencilla o doble; sin embargo, la sensibilidad es muy alta debido a que se utilizan concentraciones nanomolares, que van desde 10-12 a 10-9. Al respecto, la doctora Galván Valencia explicó: “Esta cantidad mínima es muy importante porque en las etapas tempranas del virus se encuentra a muy bajas concentraciones (…) Así se podrían detectar cuáles son las poblaciones que están en riesgo y que por lo tanto serían las más susceptibles de vacunar, detectar cuál es el tipo de virus con el que se están infectando y si es oncogénico o no. Se podrían tomar muchas medidas de prevención de salud si se tuvieran estos métodos de detección altamente sensibles que detectan cuando aún en pequeñas concentraciones ya hay presencia de virus”.
A través de la detección, no solamente se indica si hay o no presencia de virus, sino también se indicaría la cantidad, si está avanzado, si es un mutante o si hay patología o peligro de enfermedad. “Esto ya se hace desde el punto de vista experimental. De ahí hay que extrapolarlo, todo está hecho a través de técnicas tradicionales de biología molecular, equipo grande que solo hay en laboratorios muy especializados. Entonces, no le sirve al usuario final porque es costoso y tardado, por eso la idea es ir más allá obteniendo un dispositivo pequeño que realice la misma función”, agregó el doctor Durón Torres.
El ingeniero en electrónica, Roberto Espinosa Lumbreras, quien es becario Conacyt, se encuentra diseñando la estructura electrónica para el sensor detector, resultado de su tesis doctoral. Por medio del dispositivo se obtienen los mismos resultados que en el laboratorio pero a través del uso de señales en un display.
El doctor Durón Torres indicó que ellos conforman la creación de la tercera generación de este dispositivo, pues se pretende simplificar la arquitectura electrónica, que cada vez sea más sencillo su uso, para ofrecer la portabilidad necesaria con la finalidad de llegar al usuario final, en términos de uso doméstico. Además agregó que este dispositivo ya puede ser comercializado y distribuido a nivel de investigación o laboratorios clínicos, en donde cuentan con los medios para la obtención del ADN.
Proyecciones a futuro
Tras la creación del dispositivo electrónico se pretende dar un seguimiento de investigación en la cuestión clínica, con el objetivo de simplificar el procedimiento en donde se extraen las células y el ADN de la muestra del paciente, facilitando la detección de la presencia del VPH por parte del usuario final.
“Si fuera sangre u orina no habría ningún problema, pero como estos virus se ubican en células internas, la mujer va con un ginecólogo para que extraiga la muestra con las debidas condiciones y a esa muestra colocar algún reactivo para romper la célula y el ADN, liberando el fragmento con la información necesaria para hacer uso del dispositivo”, agregó la doctora Galván Valencia.
Añadió, además, que la experiencia adquirida al realizar este tipo de dispositivos sirve para diferentes aplicaciones, fortaleciendo infraestructura, especializando recursos humanos y generando una cultura de conocimientos en el desarrollo de biosensores. “Se espera que las mayores demandas existirán en las próximas décadas. En todos los ámbitos: en la parte ambiental para detectar contaminantes, en biomédica no solo para detectar un virus sino moléculas de interés clínico para generar marcadores en diagnósticos y detectar procesos evolutivos de cáncer. Estos dispositivos estarán a la venta y será mucho más fácil el diagnóstico y seguimiento de alguna enfermedad. El mercado es enorme porque la demanda es altísima”, describió.
El doctor Durón Torres agregó que, derivado de proyectos como este, se cuenta con una propuesta de posgrado en la Unidad Académica de Ciencias Químicas de la UAZ, en la que se cuenta con dos vertientes, una de química biológica y otra de química de materiales y energética para, en conjunto, orientar el posgrado al uso de la ciencia y tecnología química, con la intención de fomentar, además de la investigación básica, la aplicación de cada una de las investigaciones a otro nivel de desarrollo.
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Hugo Valencia
México, D.F., 22 de enero 2016.- (aguzados.com).- Las ciencias para el desarrollo regional es una nueva materia de estudio en algunas de las principales universidades en el interior del país, esto con el fin de la descentralización y desconcentración de las actividades científicas y tecnológicas, según indica el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Una institución que ha logrado establecerse bajo esta visión particular es la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) con la Unidad de Ciencias de Desarrollo Regional (UCDR). Una de sus maestrías de reciente creación es Gestión para el Desarrollo Sustentable Local y Regional que se imparte bajo los parámetros de posgrado profesionalizante en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt.
Según la coordinadora del posgrado, la doctora Rocío López Velasco, la maestría tiene como objetivo la formación de profesionales que propongan alternativas de desarrollo sustentable en las que se atiendan diferentes perspectivas, entre ellas la calidad de vida, la equidad y el manejo adecuado de los recursos naturales.
"Lo que se busca es que los egresados elaboren propuestas de carácter social, político, económico o ambiental, todas desde un punto de vista sustentable, que ayuden a resolver las principales problemáticas inmersas del estado de Guerrero y de la región sur del país", acotó la especialista en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.
En ese sentido, también comentó que las problemáticas tratadas usualmente por los maestrandos son la pobreza, migración, desempleo y sobre todo la falta de cohesión social por el asedio y amenaza constante de la delincuencia.
La primera generación que cursa esta maestría ha sobresalido, comenta la coordinadora del posgrado, por sus propuestas de carácter económico entre las que se ubican proyectos productivos y algunos planteamientos a favor del desarrollo de programas culturales como fuente de riqueza intelectual y artística en entornos poco favorecidos.
En el mismo sentido, la catedrática de la universidad manifestó que también se han establecido propuestas para el desarrollo y fortalecimiento de los pueblos indígenas para que logren tener un crecimiento acelerado y sostenible a través de ingresos propios.
La iniciativa de crear este programa de maestría en específico surgió después de haber tenido una experiencia con un posgrado exclusivamente de investigación donde el plan de estudios no contemplaba la práctica, “nos dimos cuenta que no solo había que reflexionar sobre la problemática, sino que también era indispensable plantear propuestas hacia los problemas ya detallados en la investigación. Por ello no podíamos darnos el lujo de quedarnos únicamente en la reflexión teórica”, explicó López Velasco.
"También tenemos la misión de vincular las propuestas derivadas con los sectores sociales, públicos y privados para, según sea el caso, plantear las soluciones y poder llevarlas a cabo en el entorno para el que fueron concebidas", especificó la encargada del posgrado en Gestión para el Desarrollo Sustentable Local y Regional.
Esta maestría es relativamente nueva, ya que apenas en el 2015 se incorporó al PNPC del Conacyt y hay pocas opciones en el país. En la región sur dicho posgrado de la Uagro es el único de su tipo, comentó.
Entender el pasado para resolver el presente
Las ciencias del desarrollo regional se basan en la investigación del origen histórico de los problemas para poder darles solución con un enfoque fundamentalmente social y de respeto a las creencias y rasgos característicos de los pueblos originarios, esenciales para poder identificar y evaluar los procesos para la transformación del ámbito socioespacial.
“Nosotros usamos la historia como antecedente de sustento para los estudios regionales, partimos desde el eje de la sustentabilidad que tiene que ver con tres dimensiones específicas: social, económica y ambiental”, explicó Eduardo Sánchez Jiménez, estudiante del posgrado de la Uagro y becario del Conacyt.
La principal tarea de los alumnos de este tipo de ciencias para el desarrollo regional es bajar la información a la comunidad y vincularse con ella para solucionar problemas graves con proyectos que a la larga mejoren sustancialmente la calidad de vida de las personas de las localidades, sostuvo el estudiante.
“Ya que el enfoque de la carrera es práctico, este no se queda solo a un nivel teórico, tratamos de que los contenidos puedan llegar a la población a través de proyectos, conferencias y talleres, con el objetivo de que toda la sociedad se vea beneficiada”, aseveró el alumno de la Uagro en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.
Actualmente, en la primera generación de estudiantes de la maestría están diseñando los mecanismos para lograr la vinculación y socialización de los proyectos, “estamos abriendo los caminos para llevar a cabo los proyectos de desarrollo sustentable que creemos son los más convenientes para la sociedad”.
Para Sánchez Jiménez, la creación de este tipo de estudios es un gran paso para el reconocimiento y tratamiento de algunas zonas marginadas del país, por ello dice, “hay muy pocas estrategias que realmente involucren el desarrollo de nuestros pueblos, la mayoría de las políticas públicas son más nacionales y no necesariamente enfocadas en las problemáticas locales y regionales”.
Él mismo reconoce que para poder lograr una incidencia en las propuestas para las alternativas de desarrollo, lo tienen que hacer con base en los propios antecedentes y contextos de cada pueblo, ya que por ejemplo "el estado de Guerrero, que está configurado con un mosaico muy variado de pueblos indígenas y de culturas ancestrales, estos no pueden ser tratados bajo un mismo modelo”.
El estudiante de la Universidad Autónoma de Guerrero ha publicado dos libros con relación a sus investigaciones históricas sobre las frecuentes problemáticas de la región enfocándose en el panorama de la evangelización de los españoles en esa región.
Estas publicaciones buscan el estudio y la investigación cronológica, ya que los estudios actuales de la región carecen de antecedentes históricos sobre la formación de las regiones, y el estudio histórico puede servir de sustento para reflexionar sobre el sentido de varios factores, entre ellos el de la identidad regional, refirió Sánchez Jiménez.
La cohesión social bajo propuestas y proyectos de desarrollo es un objetivo de los estudiantes del posgrado y plantean lograrlo a través del reconocimiento de la propia cosmovisión y cultura de los pueblos.
“Estas propuestas pueden generar el fortalecimiento de procesos o la creación de redes de colaboración que lograrían un desarrollo regional, respetando su identidad, memoria histórica y sus formas colectivas de organización, integrar las nuevas tecnologías en su beneficio, así como otras actividades que tengan el sentido de complementariedad”, dijo el escritor y estudiante mexicano.
Para Sánchez Jiménez, en México no hemos visibilizado la existencia de otro tipo de culturas, las que, según su visión, hay que respetar pero al mismo tiempo integrar para formar una sociedad más fuerte por medio de las ventajas de su homogeneidad y así poder aspirar a tener un desarrollo más incluyente e integral.
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- Es uno de los principales desafíos en materia de salud
Hermosillo, Son, 22 de enero 2016.- (aguzados.com).- El combate a la obesidad se ha convertido en unos de los principales desafíos de salud pública en México. La zona norte del país tiene la prevalencia más alta de sobrepeso y obesidad en adultos y, de acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut, 2012), el estado de Sonora ocupa el primer lugar con 88.5% de adultos que sufre este padecimiento.
Con el propósito de poner la ciencia al servicio de la sociedad, y en cumplimiento con sus objetivos institucionales, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) ha emprendido la iniciativa de construir un proyecto que busca brindar una solución integral a esta patología, y para ello se ha conformado un grupo interdisciplinario de investigadores e investigadoras de las diferentes disciplinas científicas del Centro.
María Isabel Ortega Vélez, profesora investigadora del CIAD y vocera de este grupo, explicó que la obesidad es un problema complejo y necesita soluciones complejas, por lo que es importante unir los esfuerzos y experiencias en ciencia y tecnología de alimentos, cultura alimentaria, economía, nutrición y salud pública del personal de las distintas áreas del CIAD para el diseño de estrategias que resulten efectivas.
La obesidad está ligada a la desnutrición
La investigadora señaló que también es importante que se dé un abordaje intersectorial que refleje la responsabilidad social entre la academia, iniciativa privada y el gobierno, para que las recomendaciones emitidas por el CIAD tengan éxito.
En ese sentido, subrayó que para que las estrategias de este proyecto sean útiles, es importante tomar en consideración los patrones dietarios que forman parte la cultura alimentaria en Sonora para ofrecer alternativas más saludables que estén respaldadas por un programa de educación nutricional y el diseño de políticas públicas pertinentes.
De acuerdo a Ortega Vélez, el problema de la obesidad está presente en todos los grupos de edad poblacionales, con mayor incidencia en personas adultas, y no excluye estratos sociales, pues los alimentos más baratos suelen ser los más densamente energéticos y sin un aporte nutricional valioso, por lo que además de ocasionar sobrepeso están ligados con la desnutrición.
Un proyecto con responsabilidad social
Se espera que para el primer semestre de este año se haya completado la propuesta del proyecto y se pueda ejecutar una prueba piloto en Hermosillo, Sonora.
Además de Ortega Vélez, quienes participan en este proyecto son Alma Rosa Islas Rubio, Gabriela Ramos Clamont Monfort. Juan Pedro Camou Arriola, Luz del Carmen Montoya Ballesteros, Juana María Meléndez Torres, Martha Nydia Ballesteros Vásquez, María Isabel Grijalva Haro, Gloria Elena Portillo Abril, Pablo Wong González, Cristina Taddei Bringas y Sergio Sandoval Godoy.
Para mayor información:
José Iván Ruiz Gaytán
Responsable de la Oficina de Prensa del CIAD
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Tel: (662) 289 2400 ext 505
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