Si no ahora, ¿cuándo?
Mabel Guadalupe Haro Peralta*
Yadhira es bailarina exótica desde hace más de 8 años y no me sorprende que apenas y alcance los 30 de edad. Antes de ingresar en el bar “artístico – erótico” en el que actualmente labora, trabajó en una gasolinera a las afueras de la ciudad. Al cuestionarla sobre porqué se dedica al baile erótico cuenta que estuvo en varios trabajos donde le pagaban una miseria y el último lugar en el que ingresó fue al bar como mesera, pero la cuestión salarial siguió igual hasta que le ofrecieron bailar. Por supuesto el salario se triplicó.
Ella comenta que no ejerce la prostitución que sólo baila, le encanta bailar. Al preguntarle si alguna vez alguien la obligó, la persuadió, la engañó para prostituirse ella contestó un rotundo no: “Se piensa que estamos obligadas y que somos prostitutas pero solo bailamos para los clientes y aun así, si lo fuera pues sería mi decisión libre”.
No obstante, el que dichas actividades se posicionen en el segundo lugar a nivel global en ganancias económicas y sea una de las industrias más potentes, pone en duda cualquier testimonio del libre ejercicio de la sexualidad. Y la cuestión es que, recientemente, la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas inició una “caza de brujas” en antros y bares para sancionar a aquéllos establecimientos donde se estuviera explotando a personas con fines sexuales, provocando una serie de reacciones en contra por parte del personal que labora en estos centros nocturnos.
A las reacciones en contra, se sumó la incapacidad de la Ley para identificar a una víctima de trata en dichos centros, ya que no establece un protocolo de identificación, de procuración de derechos humanos y de atención inmediata. Es por esto que, según Carlos Landa de la Asociación de Bares y Centros Nocturnos, la Ley contra la Trata está llena de “doble moral” al atribuir delitos donde no los hay mientras que delincuentes como Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, dueño de una red de prostitución en el PRI- DF, es exculpado por las autoridades.
Por otra parte existe la preocupación de asociaciones de mujeres, activistas y académicas por esta aparente “decisión libre” de las mujeres de ingresar a la prostitución. Todas comparten la idea de que el Estado ha incumplido las metas de igualdad de oportunidades de desarrollo social y esto ha orillado a las mujeres a la marginación y la pobreza, limitando su movilidad, arrastrándolas a las manos del crimen organizado que ven, en la necesidad económica de las mujeres, una estrategia de abuso para obligarlas a dejar ganancias para estas organizaciones.
Es sumamente grave que Aguascalientes esté incumpliendo con la Ley cuando tiene una “zona de tolerancia” y se dé el permiso de comerciar con los cuerpos de las mujeres.
Recordemos que si no hay clientes no hay mujeres teniendo sexo en contra de su voluntad. Y es que las personas no deciden libremente ejercer la prostitución. ¿Cómo puede una mujer aspirar a un trabajo, cuando en Aguascalientes no hay igualdad de condiciones para acceder a la educación y a tener un salario adecuado? ¿Cómo luchar contra los medios de comunicación que hipersexualizan a las niñas, formándolas desde pequeñas como seres que tienen como único recurso su apariencia física y el uso de su sexualidad para alcanzar el éxito? ¿Cómo no juzgar el ejercicio de la sexualidad libre cuando tenemos un profundo arraigo religioso basado en el castigo a las mujeres que deciden por sí mismas? ¿Cómo atacar este problema si muchos hombres y mujeres siguen viendo a la prostitución como algo normal y permitido porque es naturaleza y necesidad de los varones?
Cabe una última pregunta, ¿Qué intereses tienen los gobiernos locales en la zona de tolerancia para no erradicarla?
*Mabel Guadalupe Haro Peralta (Aguascalientes, Aguascalientes, 1983). Doctora en Estudios de Género por la Universidad de Sevilla, Licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Es presidenta de la Asociación Iberoamericana para el Desarrollo de la Igualdad de Género A.C., integrante de la Asociación Universitaria de Estudios de Mujeres de España y Secretaria de la Asociación de derechos Humanos de Aguascalientes A.C.
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